Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
Ni un mensaje,
ni siquiera una llamada,
nada de nada.
Miro desde esta ventana el horizonte,
allá a lo lejos
el bosque reverdece
y he oído la vida multiplicándose cada amanecer
en un estruendo de silbidos y trinos,
el florecimiento de la montaña
como una contradictoria capa
cubre también mis hombros tumularios
y las enredaderas trepan por mis sueños.
Hay una orgía de colores, de aromas nuevos
y cada vez en el petricor se anuncia
el triunfo del amor sobre la madre tierra,
pero en mi corazón,
en mis espaciosos templos vacíos
ella no ha dejado
ni un mensaje,
ni una llamada siquiera…
nada de nada.
ni siquiera una llamada,
nada de nada.
Miro desde esta ventana el horizonte,
allá a lo lejos
el bosque reverdece
y he oído la vida multiplicándose cada amanecer
en un estruendo de silbidos y trinos,
el florecimiento de la montaña
como una contradictoria capa
cubre también mis hombros tumularios
y las enredaderas trepan por mis sueños.
Hay una orgía de colores, de aromas nuevos
y cada vez en el petricor se anuncia
el triunfo del amor sobre la madre tierra,
pero en mi corazón,
en mis espaciosos templos vacíos
ella no ha dejado
ni un mensaje,
ni una llamada siquiera…
nada de nada.
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