¡Detente anochecer, madruga el llanto!
el tiempo tiene envidia del amor,
solo dura un instante el resplandor
luego solo es dolor dulce quebranto.
Mi bello amor qué poco dura el gozo,
de nada me han servido mis denuedos
si el sueño se me escurre entre los dedos
alas de mariposa que ni rozo.
Yo guardo una cajita de caricias,
ternezas con susurros y un poema
que fueron de su amor solo primicias.
El encuentro será dicha suprema,
compartir su pasión una delicia,
pero su corazón tiene un dilema.
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