no siempre se puede ganar

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
descubrir de pronto un día
en un súbito fogonazo de cruda aceptación de la realidad
que tu ser y tus circunstancias no tienen ya nada que ver
con aquella brillante autoimagen que en el remoto pasado
alguna vez pudo llegar a coincidir con lo que eras
y que de todo ese cúmulo de grandiosos elementos
que durante cierto número de años parecieron constituir
la infalible garantía de que al final alcanzarías el éxito
y la felicidad y el amor y la riqueza
no queda ya ahora sin embargo más que el polvo
como veredicto inapelable de que no pudiste cosechar
ninguno de los triunfos que te prometías
ninguna meta, ningún sueño, nada de nada
-y estás por otra parte ya lo suficientemente jodido
viejo, cansado, desanimado y abatido
como para creer que puedas aún sobreponerte
a la aplastante contundencia del fracaso-

descubrir de pronto un día
-una tarde cualquiera de sábado en que pierdes el tiempo
sentado en la banqueta de tu casa con una cerveza en la mano
mientras ves el sol hundirse allá detrás de las colinas-
que no eres ya sino un triste vejete solitario y borrachín
una puta caricatura tan sólo de lo que alguna vez fuiste
y decirte sin embargo "bueno, sí, la evidencia no miente
mi puta vida fue un fracaso, no obtuve lo que quise
no cumplí mis sueños, no encontré el amor ni fui feliz
más que por breves instantes y a cuentagotas

¡pero qué bien me sabe esta puta cerveza!"

.
 
Ya te has salido, amigo Villa, se esperaba algo así, nada de putas en el Kumbala. Una mirada introspectiva, dura y negra, pero con una declaración en la ultima frase, que bien sabe la puta cerveza, como la vida misma.

saludos
 
descubrir de pronto un día
en un súbito fogonazo de cruda aceptación de la realidad
que tu ser y tus circunstancias no tienen ya nada que ver
con aquella brillante autoimagen que en el remoto pasado
alguna vez pudo llegar a coincidir con lo que eras
y que de todo ese cúmulo de grandiosos elementos
que durante cierto número de años parecieron constituir
la infalible garantía de que al final alcanzarías el éxito
y la felicidad y el amor y la riqueza
no queda ya ahora sin embargo más que el polvo
como veredicto inapelable de que no pudiste cosechar
ninguno de los triunfos que te prometías
ninguna meta, ningún sueño, nada de nada
-y estás por otra parte ya lo suficientemente jodido
viejo, cansado, desanimado y abatido
como para creer que puedas aún sobreponerte
a la aplastante contundencia del fracaso-

descubrir de pronto un día
-una tarde cualquiera de sábado en que pierdes el tiempo
sentado en la banqueta de tu casa con una cerveza en la mano
mientras ves el sol hundirse allá detrás de las colinas-
que no eres ya sino un triste vejete solitario y borrachín
una puta caricatura tan sólo de lo que alguna vez fuiste
y decirte sin embargo "bueno, sí, la evidencia no miente
mi puta vida fue un fracaso, no obtuve lo que quise
no cumplí mis sueños, no encontré el amor ni fui feliz
más que por breves instantes y a cuentagotas

¡pero qué bien me sabe esta puta cerveza!"

.

Ya lo dice una buena amiga, señor villa,
nada que una cerveza no pueda solucionar
o dos,o tres...
Un abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba