Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desprenderé esa montaña antes
que se marchite el día
y aunque sus cristales hieran mi
cuerpo la hojarasca protegerá mis
pies.
Tu mirada de ópalo esencial me
devuelve la sagrada escritura,
la vuelve legible y acertará con
su destino.
En el desamparo de una encrucijada
esos vientos revuelven mis pelos.
Sacudidos e ingrávidos,
entre sombras de agonías
me envuelven en murallas heridas,
me delatan mansamente,
cada vez que te persigo soy el
fauno detrás de su amada,
ella salta a saltos de mata huyendo
del intruso. Ya lo sé.
Seducido, ya lo sé,
pero con ardor amante que no serviría
para desecar pájaros otrora en rasantes
vuelos,
Ni para guardar mariposas marchitas...
que se marchite el día
y aunque sus cristales hieran mi
cuerpo la hojarasca protegerá mis
pies.
Tu mirada de ópalo esencial me
devuelve la sagrada escritura,
la vuelve legible y acertará con
su destino.
En el desamparo de una encrucijada
esos vientos revuelven mis pelos.
Sacudidos e ingrávidos,
entre sombras de agonías
me envuelven en murallas heridas,
me delatan mansamente,
cada vez que te persigo soy el
fauno detrás de su amada,
ella salta a saltos de mata huyendo
del intruso. Ya lo sé.
Seducido, ya lo sé,
pero con ardor amante que no serviría
para desecar pájaros otrora en rasantes
vuelos,
Ni para guardar mariposas marchitas...