Libélula y Lígia Carderón
En tu elegante vuelo bella garza
quisiera de tus alas ser la sombra,
ese verso invisible que te nombra,
cálamo que a tu pluma rauda engarza.
Y en trazos armoniosos se desliza
como la brisa
en libertad,
esa beldad
que es ambrosía
en tu poesía
que como lluvia riega generosa
y amanece el capullo siendo rosa.
Encienden sus farolas los cocuyos
cuando tu lira tensas y es Orfeo
quien acompasa tu sutil gorjeo
si el verbo encaña en esos campos tuyos.
¡Ay de mí!, que las musas me abandonan,
solo me donan
del pan las migas
y las fatigas
de los ocasos
que con sus trazos
irisan del azul sus atavíos
—a hurtadillas— en estos campos míos.
febrero 15, 2016
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