Vinieron los puentes, los bancos y calles
al juicio de un nadie, testigos del nada
que habita en su extraña, vacía mirada,
se arremolinaban para dar detalles.
El puente decía – "a mis pies soñaba".
El banco afirmaba - "leyó en mi regazo"-
y la calle dijo:"era un nadie manso
hambre y frío tuvo mas no se quejaba".
Nunca supo nadie de donde venía,
que su poesía viajaba con él,
ni como en su noche brillaba una estrella.
¡Quiero ser testigo, también, señoría!
que en la propia nada nos dejó su huella
escribiendo versos en cualquier papel.
Nota: inspirado en el Poeta vagabundo
El mismo se autodenominaba “El Condicionado” y su pasión era escribir: escribía todos los días y le regalaba sus poemas a los que paraban a saludarlo.
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