Frieniet
Poeta recién llegado
Entre música de Jazz y bebidas amargas;
Se pide a gritos, sean ya sin miedo, el tempo del despegue inconsciente;
Ha dado inicio toda partitura experiencial repleta de sonidos, vicisitudes y artistas carilargas;
¿Cómo es posible que el líquido que envenena, después de unos tragos, haya transmutado en dulces mieles que ya interpretan el solfeo creciente?
El filarmónico entra en acción y traspasa la barrera de los espíritus y demonios que vagan perdidos entre amores y desamores;
Ya se deja escuchar la polifonía de los recuerdos ni bien hace de las suyas el saxofón;
Fusión de anécdotas bárbaras entre curvas melódicas, espesa niebla y aguas que aquietan en sifón;
¡Sinestesia, querida! ¡Entréganos la composición de la antítesis y deja que del interior de los volcanes impíos surja un copo de nieve parsimonioso de entre vapores!
Las tonalidades llegan a prisa a nuestros interiores mientras el solista las adjudica;
Ligeros cambios que vibran en la cercanía de lo lejano;
Tormentas sin lluvia, días soleados que no queman, noches que iluminan, poco ponto que no seca;
Armonioso sea el canto del melómano que pide a señas el ritmo de la loa que se aprecia entre palmas de aquellos entes que, aunque animales, esporádicamente retornan a su arquetípico estado humano.
Se pide a gritos, sean ya sin miedo, el tempo del despegue inconsciente;
Ha dado inicio toda partitura experiencial repleta de sonidos, vicisitudes y artistas carilargas;
¿Cómo es posible que el líquido que envenena, después de unos tragos, haya transmutado en dulces mieles que ya interpretan el solfeo creciente?
El filarmónico entra en acción y traspasa la barrera de los espíritus y demonios que vagan perdidos entre amores y desamores;
Ya se deja escuchar la polifonía de los recuerdos ni bien hace de las suyas el saxofón;
Fusión de anécdotas bárbaras entre curvas melódicas, espesa niebla y aguas que aquietan en sifón;
¡Sinestesia, querida! ¡Entréganos la composición de la antítesis y deja que del interior de los volcanes impíos surja un copo de nieve parsimonioso de entre vapores!
Las tonalidades llegan a prisa a nuestros interiores mientras el solista las adjudica;
Ligeros cambios que vibran en la cercanía de lo lejano;
Tormentas sin lluvia, días soleados que no queman, noches que iluminan, poco ponto que no seca;
Armonioso sea el canto del melómano que pide a señas el ritmo de la loa que se aprecia entre palmas de aquellos entes que, aunque animales, esporádicamente retornan a su arquetípico estado humano.