Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
No estoy listo, no,
para partir necesito quizá
un mapa a manera de guía
y un paraguas
para cubrirme en la noche
de los absurdos colores de la luna
en el sauce.
No estoy listo, no,
sigo rumiando el dolor,
aún queda jugo en el mísero bocado
y la diástole maledicente
se resiste a morir,
no encuentro calma, no,
no estoy listo.
Debiera partir ya,
ahora la tarde ha dado paso
al crepúsculo y la alforja está vacía,
y la eterna noche llama,
promete olvido, sugiere una silente calma,
no estoy listo, aun no,
pues el suicidio aún
me aterra.
No estoy listo, no,
me resisto como una raíz profunda
a dejar este suelo mil veces hollado,
me resisto a aceptar
que me vean inmóvil sobre el satén
y la brillante superficie charolada
de un ataúd.
Pero ella insiste siempre,
me muestra el dulzor simple
de no sentir la herida
en su beso frío,
me muestra el paraguas,
me habla de un dolor agotado al fin
en la libertad del no ser…
Es muy suave el metal
en el gatillo de este revolver.
para partir necesito quizá
un mapa a manera de guía
y un paraguas
para cubrirme en la noche
de los absurdos colores de la luna
en el sauce.
No estoy listo, no,
sigo rumiando el dolor,
aún queda jugo en el mísero bocado
y la diástole maledicente
se resiste a morir,
no encuentro calma, no,
no estoy listo.
Debiera partir ya,
ahora la tarde ha dado paso
al crepúsculo y la alforja está vacía,
y la eterna noche llama,
promete olvido, sugiere una silente calma,
no estoy listo, aun no,
pues el suicidio aún
me aterra.
No estoy listo, no,
me resisto como una raíz profunda
a dejar este suelo mil veces hollado,
me resisto a aceptar
que me vean inmóvil sobre el satén
y la brillante superficie charolada
de un ataúd.
Pero ella insiste siempre,
me muestra el dulzor simple
de no sentir la herida
en su beso frío,
me muestra el paraguas,
me habla de un dolor agotado al fin
en la libertad del no ser…
Es muy suave el metal
en el gatillo de este revolver.
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