Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volví a cruzar el puente hacia tu cielo en vilo
no había en su noche aquel brillo estelar
sin el acompasado rumoreo del mar
mi luna invisible colgaba de un hilo.
Volví a esa noche buscando horas bellas
y eran sus ojos ciegos sin el rotar de un astro,
su lúgubre aceite me fue borrando el rastro
de tus ojos negros de párvulas estrellas.
Remará sobre las olas mi barca a otro sendero
al cortar el hilo que a mi luna amarra
me iré cantando las penas del barquero
aunque en triste acorde llore mi guitarra.
Mentirê un poco al decir que no te quiero,
me perderé en la mar de espuma soñolienta
mientras que de a poco mi flor que ya se ausenta
se quedarâ en tus labios mi amor que fue Lucero.
Safety Creative / Todos Los derechos Reservados
no había en su noche aquel brillo estelar
sin el acompasado rumoreo del mar
mi luna invisible colgaba de un hilo.
Volví a esa noche buscando horas bellas
y eran sus ojos ciegos sin el rotar de un astro,
su lúgubre aceite me fue borrando el rastro
de tus ojos negros de párvulas estrellas.
Remará sobre las olas mi barca a otro sendero
al cortar el hilo que a mi luna amarra
me iré cantando las penas del barquero
aunque en triste acorde llore mi guitarra.
Mentirê un poco al decir que no te quiero,
me perderé en la mar de espuma soñolienta
mientras que de a poco mi flor que ya se ausenta
se quedarâ en tus labios mi amor que fue Lucero.
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