Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
Poema recuperado de entre viejos papeles olvidados. Desconozco la fecha en que lo escribí.
La pantalla del ordenador
atónito espejo sin azogue
no devuelve mi imagen
su cansancio, o su sonrisa.
No veo en ella mis ojos
ni mi negro pelo encanecido.
Me devuelve susurros de otros cuerpos
que supongo en algún otro lugar
heridos como yo por la distancia.
Susurros de un cuerpo encadenado
a una distancia absurdamente corta
y realmente ¡tan larga!
No hubo antes mujer
entre cuyo cuerpo y el mío
hubiese una tal distancia:
Acortada por tantos adjetivos.
Alargada por tan cruel patraña.
No es posible beber nada de su boca.
No es posible hacerme amigo de su cuerpo.
No será posible nunca comprender
la longitud del aire,
lo largo de las nubes.
El espacio inmenso
que en este extraño caso
nos cerca desde el Espejo Negro
que atónito nos mira hundirnos
poco a poco en un ligero sueño
plagado de palabras.
De voces que sin cuerpos,
carecerán más tarde
o más temprano de sentido,
naufragarán al pairo del lamento.