Ayer te soñé mamita- Era mi padre

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré...porque al Cielo volviste.

Ramiro Ponce P.

 
Última edición:
Me inclino ante tu poesía,
hermosos versos que nos deja en refracciones
lo que fueron ellos, como padres, como abuelos,
viven con alegría y sin sabores
en un espacio de risas y canciones.

Humildad, respeto y veneración
por ellos, por elevar
la magnificencia de su amor y su familia.


Gracias caballero por su poesía.
 
Gracia, mil gracias VIDA58 por dejar tu hermosa huella en mi espacio.
Mi saludo cariñoso te lo envío del Ecuador para ti.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA
Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La panza, si le atacan no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré...lloré porque te fuiste.


ERA MI PADRE
La tarde dando el último suspiro
se esconde presurosa en la penumbra,
mientras busca un anciano en el ocaso
corpúsculos que el tiempo ha detenido.
Tiene blanca y escasa cabellera,
sus ojos cabizbajos ya no brillan
cuando hablar puede con orgullo expresa:

cuantas tardes felices voy llevando
en mis ochenta y más dulces Abriles,
así como la tarde se obscurece
cuando la tarde ya se viene encima;
opacándose de apoco están mis ojos
que miran muy borrosos los confines.
Soy el ocaso que lento desciende
dejando una misión casi cumplida;
tú eres el alba que recién se enciende,
disfruta cada instante de la vida.

Era mi padre, que habló con firmeza
como queriendo posponer su herencia,
inmensa herencia como su pobreza
que hoy soy un millonario en experiencia.

sin palabras, un tierno poema, muy dulce, abrazos
 
Gracias por la huella que dejas. Saludos fraternos.
Me inclino ante tu poesía,
hermosos versos que nos deja en refracciones
lo que fueron ellos, como padres, como abuelos,
viven con alegría y sin sabores
en un espacio de risas y canciones.

Humildad, respeto y veneración
por ellos, por elevar
la magnificencia de su amor y su familia.


Gracias caballero por su poesía.
 
Mil gracias SONRISA por la visita. saludos cordiales.
Me inclino ante tu poesía,
hermosos versos que nos deja en refracciones
lo que fueron ellos, como padres, como abuelos,
viven con alegría y sin sabores
en un espacio de risas y canciones.

Humildad, respeto y veneración
por ellos, por elevar
la magnificencia de su amor y su familia.


Gracias caballero por su poesía.
 
Gracias, de corazón, muchas gracias.

Me inclino ante tu poesía,
hermosos versos que nos deja en refracciones
lo que fueron ellos, como padres, como abuelos,
viven con alegría y sin sabores
en un espacio de risas y canciones.

Humildad, respeto y veneración
por ellos, por elevar
la magnificencia de su amor y su familia.


Gracias caballero por su poesía.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré... porque al Cielo te fuiste.

Ramiro Ponce P.
Enternecedor y bello poema, muchas veces sueño con mis seres queridos que se fueron, creo que nos pasa a mucha gente. Me ha encantado amigo Ramiro. Un abrazo para ti y otro para Ecuador que espero que poco a poco vaya recuperando el pulso. Paco.
 
Enternecedor y bello poema, muchas veces sueño con mis seres queridos que se fueron, creo que nos pasa a mucha gente. Me ha encantado amigo Ramiro. Un abrazo para ti y otro para Ecuador que espero que poco a poco vaya recuperando el pulso. Paco.
Gracias por la visita Paco, y muuuuuchas más por el abrazo que sabré
trasmitirlo a mi pueblo. Fuerte abrazo, con afecto y gratitud.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré... al Cielo te volviste.

Ramiro Ponce P.
Es hermosos soñar con la madre y quedar con esa sensación de paz que sólo ella prodiga.
No la encontraste, pero estás consciente que a su lugar mejor regreso y que bajó
sólo a acompañarte unos instantes. Gusto en leerte, Rami. Un abrazo.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré... al Cielo te volviste.

Ramiro Ponce P.

Ayyy que tristeza, un sueño tan dulce como lo es el soñar con una madre que es digna de todo nuestro respeto y admiración, por toda su dedicación y amor que nos brindo no debería terminar, deberíamos de poder soñarla hasta despiertos, mil felicidades Ramiro por tan bellísimos versos, como siempre obra magistral, un gran honor pasar a leerle, un gran saludo.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré... al Cielo te volviste.

Ramiro Ponce P.
Delicados y evocantes versos que llegan hondo, un abrazo Ramiro.
 
AYER TE SOÑÉ MAMITA

Mamita ayer soñé que regresaste
y juntos recogíamos las mieses,
el cesto, por pesado me quitaste,
yo llené mis bolsillos con las nueces.

-Recoge las espigas que han sobrado,
decías con sin par sabiduría,
la espalda me dolió, porque agachado
atrapé cuanta espiga vi caída.

El sol nos sorprendió cuando moría
herido por la tarde en el ocaso,
-¡Que hambre tengo mamita! Te decía
y me diste del pan, solo un pedazo.

La pancita bacía no perdona,
muy poco fue el pedazo que me diste,
del hambre desperté, corrí a tu alcoba,
no te encontré... al Cielo te volviste.

Ramiro Ponce P.


¡Magnífico Ramiro!
Nos transportas con maestría a esas décadas en las cuales la crisis no existía, porque reinaba el hambre todavía.
Duros momentos para sacar adelante a los niños que en su inocencia no comprenden como hacer callar al hambre.
Un gusto acompañarte.
Vidal
 
¡Magnífico Ramiro!
Nos transportas con maestría a esas décadas en las cuales la crisis no existía, porque reinaba el hambre todavía.
Duros momentos para sacar adelante a los niños que en su inocencia no comprenden como hacer callar al hambre.
Un gusto acompañarte.
Vidal
Mil gracias Vidal, de corazón agradezco tu visita.
Fuerte abrazo Buen amigo.
 
Ayyy que tristeza, un sueño tan dulce como lo es el soñar con una madre que es digna de todo nuestro respeto y admiración, por toda su dedicación y amor que nos brindo no debería terminar, deberíamos de poder soñarla hasta despiertos, mil felicidades Ramiro por tan bellísimos versos, como siempre obra magistral, un gran honor pasar a leerle, un gran saludo.
Mil gracias María Lourdes, con el corazón te lo agradezco.
Fuerte abrazo y beso cariñoso para ti.
 
Es hermosos soñar con la madre y quedar con esa sensación de paz que sólo ella prodiga.
No la encontraste, pero estás consciente que a su lugar mejor regreso y que bajó
sólo a acompañarte unos instantes. Gusto en leerte, Rami. Un abrazo.
Mil gracias Margarita, con el corazón agradezco la visita.
Fuerte abrazo amiga.
 

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