Húmedas auroras
Al largo país de tus sueños
cedo el agua de mis manos
para recostarlas en el frenesí
de tus costillas.
El silencio
viste húmedas auroras
y se extravía en el útero de la noche;
soy el poema que respira
la raíz de tus otoños blancos
el colibrí que picotea las páginas
de tus días andados…
vivo en la noche repartida en lenguas
entre manos de barro
y estrellas caídas
esperando hasta que la éspora de tus ojos
despierten mis sueños otra vez.
EBAN
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