lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me sumerjo en el latido de las horas,
en las viñas dulces de un instante azul,
en el velado silencio de tus ojos,
donde la luz se vuelve tenue
y viene hacia mí palpitando sin cesar,
mientras el viento pasea por tus sienes.
Y llegó tan suave la aurora a nuestro vientre
que en el día se durmieron las garzas
hasta que la luna levantó su halo,
y los aires bebieron del dulce heno
de los campos del estío
labrados con alas de ángel.