Ella y tú (Serventesios)

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"

ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.

¡Aplausos Ramiro! que buen poema nos compartes, tiene fuerza verbal, coraje poético, verdad del alma.
¡FELICITACIONES!
Saludos con admiración.
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Las mujeres son como los Ángeles,
cuando duermen son más hermosas que las rosas
y cuando están despiertas son como las vulgares estrellas,
que nunca duermen porque nunca tuvieron su deseada libertad;
Yo no entiendo ni quiero entender de serventesios ni de otras formas
de entender la poesía, lo mío son los versos naturales y no sujetos
a versos inmemoriales ni cautivos, claro que es una opinión muy subjetiva
del duende que sufre de amor para hacer de nuestras vidas una apagada flor,
que surge maravillosa y divina,,,
Ángel
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.


Magnífico, muy gustoso de leer Ramiro.
Un verdadero placer acompañar tu bella obra.
Alegre paz compañero.
Vidal
 
Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.
su poema tiene lirismo y fuego, fuerza e ímpetu ... bien amigo usted se auto supera y me sorprende.. saludos maestro
 
Gracias amigo Ángel por vuestra generosa visita.
Abrazos.

Las mujeres son como los Ángeles,
cuando duermen son más hermosas que las rosas
y cuando están despiertas son como las vulgares estrellas,
que nunca duermen porque nunca tuvieron su deseada libertad;
Yo no entiendo ni quiero entender de serventesios ni de otras formas
de entender la poesía, lo mío son los versos naturales y no sujetos
a versos inmemoriales ni cautivos, claro que es una opinión muy subjetiva
del duende que sufre de amor para hacer de nuestras vidas una apagada flor,
que surge maravillosa y divina,,,
Ángel
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Llega la persona indicada después de haber vivido una mala experiencia y con un ruego a Dios pides que siga llenando tu vida con amor. Un tema que disfruto leer por ser hermoso y emotivo. Saludos y abrazos.
 
Llega la persona indicada después de haber vivido una mala experiencia y con un ruego a Dios pides que siga llenando tu vida con amor. Un tema que disfruto leer por ser hermoso y emotivo. Saludos y abrazos.
Mil gracias querida Nacy, gracias a tu generosidad.
Fuerte abrazo, con cariño y gratitud.
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.


Ohh!! Ramiro que hermosos versos, romanticismo, ternura y gratitud al ser amado por colmar de amor y bendiciones las dolencias del pasado, excelente, me encantó, un gran placer pasar por sus bellísimas letras, un gran saludo.
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Excelsos serventesios Ramiro, un abrazo.
 
Am
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Amén toda una plagaria, y bendiciones a ese angel que llego rn el momento justo, Muy hermosas letras Ramiro, muy grato leerte, y Bendiciones que ese ser que te trajo luz nunca la apague,
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Tu sensibilidad y tu tecnica son de concurso, precioso poema amigo Ramiro. Un abrazo. Paco.
 
Ohh!! Ramiro que hermosos versos, romanticismo, ternura y gratitud al ser amado por colmar de amor y bendiciones las dolencias del pasado, excelente, me encantó, un gran placer pasar por sus bellísimas letras, un gran saludo.
Mil gracias María Lourdes, con el corazón, agradezco tu generosidad.
Fortísimo abrazo buena amiga.
 
ELLA Y TU (Serventesios)


Desataste la venda de mis ojos,
me ayudaste a vencer al desatino,
alimentaste mi alma, yo de hinojos
sentía sobre mí un poder divino.

Correr de mi desgracia no podía,
mi alma era despedida, destrozada,
el corazón huérfano fallecía
estocado por esa desalmada.

Fuiste antorcha de mi obscuro camino,
llegaste a rescatarme del suplicio
donde por un mandato del destino,
arrojado fui al hondo precipicio.

Si tuviera el poder de bendecirte
y colmarte de gloria en los altares,
ni así pagar podría lo que hiciste
librándome de aquella y sus maldades.

Tan solo me limito en ofrecerte,
limaduras de mi alma lacerada
en ese infierno donde Dios en suerte
por mis imperfecciones me mandara.

La deuda fue pagada, y demasiado,
a cambio llegas tú, mi niña bella.
¡Señor! Si mi sentencia has revocado;
¡Te ruego nunca! Me separes de ella.

Ramiro Ponce P.
Ayyy Ramiro qué versos más vehementes y bellos, son como una oración al cielo, a su bondad de dejarte para siempre junto a ella, me han encantado, siempre sucede así, me encanta leerte. Besazos con cariño y admiración....muáááááćkss...
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba