Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Voy poniendo palabras,
cabe que exista la suerte de que te llamen,
y que tú acudas,
y yo, completamente desbordado,
no tropiece en ese camino que a ningún sitio conduce.
Mis manos acercan el perfume de una flor apasionada
de la que sólo conozco un ejemplar; tú misma.
Formo con ellas un hueco en mi memoria,
un lago profundo donde veo nadar
ese enfado impotente de los sueños.
Es por eso mi otra voz,
hilo de luz para una rueca
que entreteje encendida la fuente de mis labios.
Y así,
voy poniendo palabras de certeza en esta incertidumbre,
¿será que en mí respira el alba?
ese milagro desnudo de la noche.
En mi frente se van anotando las ausencias
como en el bosque donde se arrancan los árboles al poco de nacer
sin dejarles que crezcan para formar con el tiempo
parte de un otoño más grande.
No hay camino, sólo formas de caminar.
Las estrellas pálidas de complicidad caen sin ningún rumbo,
tal vez lean en mis manos abiertas
y en mis venas abultadas,
quizás encuentren esa palabra que nada contra el olvido
y acalla todos los silencios.
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