Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Mirando la gente pasar de pronto pensé:
-¿En dónde estará la mujer que tanto soñé?
sus manos de seda,
sus labios de miel-
Su piel perfumada y limpia, tan suave y sutil,
aromas de flores frescas traídas de abril,
tranquila y serena,
sincera hasta el fin.
De repente, qué coincidencia cuando la vi,
con sus bellas perlas negras mirándome a mí,
su color canela,
su bello matiz.
¿Y aquellas hermosas miradas a dónde irán?
¿Y aquellos suspiros tan suaves por quién serán?,
sus pasos tan firmes...
...¿a dónde van?
La voz que salió de su boca, sonó a canción,
y al ver que estaba tan cerca llenó mi ilusión,
-¡Qué gran coincidencia!-
gritó el corazón.
Aquella princesa llena de amor y salud,
aquella mujer tan llena de gracia y virtud,
aquella morena,
tan bella eres tú.
-¿En dónde estará la mujer que tanto soñé?
sus manos de seda,
sus labios de miel-
Su piel perfumada y limpia, tan suave y sutil,
aromas de flores frescas traídas de abril,
tranquila y serena,
sincera hasta el fin.
De repente, qué coincidencia cuando la vi,
con sus bellas perlas negras mirándome a mí,
su color canela,
su bello matiz.
¿Y aquellas hermosas miradas a dónde irán?
¿Y aquellos suspiros tan suaves por quién serán?,
sus pasos tan firmes...
...¿a dónde van?
La voz que salió de su boca, sonó a canción,
y al ver que estaba tan cerca llenó mi ilusión,
-¡Qué gran coincidencia!-
gritó el corazón.
Aquella princesa llena de amor y salud,
aquella mujer tan llena de gracia y virtud,
aquella morena,
tan bella eres tú.
Última edición: