joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los susurros hablan con la soledad.
En el pecho yacen miles de hojas escritas
que palpitan igual que un vendaval
con vestigios de un sentimiento agolpado.
Quiero desatar con coraje los temores
y romper las barreras de la impotencia
escribiendo hasta la saciedad y cansancio
cuando queda solo una página en blanco:
El epílogo de un amor es la renuncia a un imposible.
Tan cerca de ti y cada día es mayor la distancia.
El crepúsculo rompe el canto de los grillos
y una sombra vaga entre la oscuridad
Cuando el reloj de mi cabeza pierde las agujas
mientras los desvelos y soliloquios hacen eco;
la realidad está convertida en sueños
y la esperanza es una vasija sin asas.
En el silencio de un gris amanecer,
tras un tímido beso con marco de fantasía,
las sábanas frías son símiles de una mortaja
porque están ausentes tus cálidas manos.
Eres… mi amor prohibido.
En el pecho yacen miles de hojas escritas
que palpitan igual que un vendaval
con vestigios de un sentimiento agolpado.
Quiero desatar con coraje los temores
y romper las barreras de la impotencia
escribiendo hasta la saciedad y cansancio
cuando queda solo una página en blanco:
El epílogo de un amor es la renuncia a un imposible.
Tan cerca de ti y cada día es mayor la distancia.
El crepúsculo rompe el canto de los grillos
y una sombra vaga entre la oscuridad
Cuando el reloj de mi cabeza pierde las agujas
mientras los desvelos y soliloquios hacen eco;
la realidad está convertida en sueños
y la esperanza es una vasija sin asas.
En el silencio de un gris amanecer,
tras un tímido beso con marco de fantasía,
las sábanas frías son símiles de una mortaja
porque están ausentes tus cálidas manos.
Eres… mi amor prohibido.