Évano
Libre, sin dioses.
Volaré vuestra tierra con mis bombas;
con ellas sacaré de vuestras mentes
esa fe ciega a los ficticios dioses.
Espero no enfadaros por tan simple
cosa, no es para tanto, porque el pobre,
como siempre, ha de ser nadie en la nada.
Abandonados en un sol de nada,
ante la fe de un dios bajo las bombas,
sólo podéis aumentar lo pobre
hasta borrar la vida de la mente.
Quieren crear a un ser aún más simple:
un suelo para el rico con sus dioses.
Ahora te reclaman esos dioses
que vuelvas de repente de la nada
y te ordenan que ya no seas simple
—O te borro del mapa con mis bombas—,
que acoples, a su mundo y fe, tu mente.
No puede haber un razonar más pobre.
Sé que no importa el caminar del pobre,
siquiera el adorar a falsos dioses,
o que uno tenga mucha o poca mente,
porque hasta que te vean en la nada
no pararán jamás, jamás las bombas.
El humano es así, una especie simple.
Si quisieran la paz, sería simple:
ofrecerían paz perpetua al pobre;
se olvidarían de una vez las bombas,
minarían presencias de los dioses
con la cultura, hasta que fueran nada.
Para entenderlo, no hace falta mente.
Mas, el que impera y reina es una mente
loca por rellenar bolsas de simple
oro y poder, aunque no quede nada,
aunque el mundo y la tierra y lo pobre
se vayan para siempre con sus dioses.
Sólo entienden de muertes y de bombas.
Ganarse con las bombas a las mentes,
o dar a dioses nuestras vidas simples,
es como el pobre que en la arena nada.
con ellas sacaré de vuestras mentes
esa fe ciega a los ficticios dioses.
Espero no enfadaros por tan simple
cosa, no es para tanto, porque el pobre,
como siempre, ha de ser nadie en la nada.
Abandonados en un sol de nada,
ante la fe de un dios bajo las bombas,
sólo podéis aumentar lo pobre
hasta borrar la vida de la mente.
Quieren crear a un ser aún más simple:
un suelo para el rico con sus dioses.
Ahora te reclaman esos dioses
que vuelvas de repente de la nada
y te ordenan que ya no seas simple
—O te borro del mapa con mis bombas—,
que acoples, a su mundo y fe, tu mente.
No puede haber un razonar más pobre.
Sé que no importa el caminar del pobre,
siquiera el adorar a falsos dioses,
o que uno tenga mucha o poca mente,
porque hasta que te vean en la nada
no pararán jamás, jamás las bombas.
El humano es así, una especie simple.
Si quisieran la paz, sería simple:
ofrecerían paz perpetua al pobre;
se olvidarían de una vez las bombas,
minarían presencias de los dioses
con la cultura, hasta que fueran nada.
Para entenderlo, no hace falta mente.
Mas, el que impera y reina es una mente
loca por rellenar bolsas de simple
oro y poder, aunque no quede nada,
aunque el mundo y la tierra y lo pobre
se vayan para siempre con sus dioses.
Sólo entienden de muertes y de bombas.
Ganarse con las bombas a las mentes,
o dar a dioses nuestras vidas simples,
es como el pobre que en la arena nada.
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