Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pensando en ti, vi caer mil estrellas
y en su dorso delicado, tu nombre
era centella.
Pensando en ti, mariposas esquivas
llegaron a mi mano, llenas de polen dulce
y es que cuando te nombro, arribas,
aquí muy cerca de mi pecho
donde un ardiente clavel
ya casi muerto, deshecho,
fabrica su dosis de miel.
Entorno tu mirada y tu morena piel,
entorno tu perfume de cocoa y almibar,
descubro mi camino.
Siempre vivirás aquí tan dentro mio
tan cerca a la nostalgia, tan lejos del olvido.
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