El ruiseñor, la flor y el colibrí

malco

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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiéndose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado,
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa, sentada en un altar
le declara con su canto, lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer, pues no puede creer
y sus pétalos sonroja, que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor, también lo picó el amor
y mientras el trovador, a la hermosa flor cantaba
con su pico la besaba, haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara, desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienen los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.















 

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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiendose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa sentada en un altar
le declara con su canto lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer pues no puede creer
y sus pétalos sonroja que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor también lo picó el amor
y mientras el ruiseñor a la flor cantaba
con su pico la besaba haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienes los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.















Hermosa fabula amorosa escrita muy bellamente, la moraleja es acertada y consecuente con el precioso contenido del poema. Me ha gustado mucho amigo malco. Paco.
 
Bello poema con esa historia que bien puede ser la historia de lis humanos. No se debe perder el tiempo pues quizás llegue tarde el arrepentimiento y los lamentos que de nada servirán. Encantada de leerte. Saludos y bendiciones.
 
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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiendose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa sentada en un altar
le declara con su canto lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer pues no puede creer
y sus pétalos sonroja que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor también lo picó el amor
y mientras el ruiseñor a la flor cantaba
con su pico la besaba haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienes los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.















Me gusta. Me gusts. Dices una gran verdad. A mi me sucedió hace un millón de años. Pero los poetas somos como el ruiseñor.
 
Bello poema con esa historia que bien puede ser la historia de lis humanos. No se debe perder el tiempo pues quizás llegue tarde el arrepentimiento y los lamentos que de nada servirán. Encantada de leerte. Saludos y bendiciones.
Gracias Lourdes, feliz domingo.
 
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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiendose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa sentada en un altar
le declara con su canto lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer pues no puede creer
y sus pétalos sonroja que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor también lo picó el amor
y mientras el trovador a la hermosa flor cantaba
con su pico la besaba haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienen los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.
















Me encantó tu poema, estimado Malco, y también esa moraleja, que es un certero mensaje para reflexionar. Así es la vida, y no lo podemos remediar. Felicito tus letras y te dejo mi saludo afectuoso.
 
Muy hermoso poema, Manuel. Atrapa en su historia hasta el final y sin duda es una cruel realidad y nadie sabe porqué pasan esas cosas. Quizás las flores viven buscando aceptación y más ternura y los ruiseñores sólo piensen en cantar ji.ji es diferente cada caso, lo malo es que debido a esto haya tanto pajarito y tanta flor herida:(
Un abracito con ternura. Me encantó. Feliz domingo.
 
Muy hermoso poema, Manuel. Atrapa en su historia hasta el final y sin duda es una cruel realidad y nadie sabe porqué pasan esas cosas. Quizás las flores viven buscando aceptación y más ternura y los ruiseñores sólo piensen en cantar ji.ji es diferente cada caso, lo malo es que debido a esto haya tanto pajarito y tanta flor herida:(
Un abracito con ternura. Me encantó. Feliz domingo.
Ciertamente Rosa, un abrazo.
 
Exquisita y profunda historia, como hermosa y magnífica la manera de plasmarla en sus versos, el cierre con esa moraleja es simplemente magistral. Un verdadero placer disfrutar de tan maravillosa poesía, Malco, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
 
Exquisita y profunda historia, como hermosa y magnífica la manera de plasmarla en sus versos, el cierre con esa moraleja es simplemente magistral. Un verdadero placer disfrutar de tan maravillosa poesía, Malco, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
GRACIAS Daniel ,por sus gentiles palabras, salud.
 
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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiendose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa sentada en un altar
le declara con su canto lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer pues no puede creer
y sus pétalos sonroja que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor también lo picó el amor
y mientras el trovador a la hermosa flor cantaba
con su pico la besaba haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienen los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.
















Malco, muy creativa y linda tu composición, en la moraleja no estoy de acuerdo del todo pero si es tu visión hay que respetarla. Mi saludito con la admiración de siempre :)
 
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El ruiseñor, la flor y el colibrí

Mueve su fronda que la inclina
entre sus ramas con atrevimiento
rozando su flor un suave viento
cuando al ocaso el sol declina,
confundiéndola con una ondina
un esbelto ruiseñor
prendado de aquella flor
henchido de terneza
con galanura y entereza
ante su tallo se le empina.

La flor ilusionada
al ver al galán pretendiente
sintiéndose mimada
sonrojada y sonriente
con mirada inocente
se siente halagada.

Decidido se dispone
con ternura y con gracejo
en romántico cortejo
con embeleso enamorado
declararle ilusionado
y que su canto se lo entone
y en el bosque se pregone
que de la flor está prendado,
con celestial trinar y notas melodiosas

creyéndola una diosa sentada en un altar
le declara con su canto lo que acaba de pasar
que a sus pies quedó rendido y no lo puede remediar.

La flor su aroma arroja y llena de congoja
se siente desfallecer pues no puede creer
y sus pétalos sonroja que el galán con solo verla
la razón y la cordura pierda y como un reloj sin cuerda
su corazón se haya parado y tan ilusionado, de amor se le ha llenado.

Mas un grácil colibrí inquieto y diminuto
volvió en un minuto al ruiseñor infeliz,
al ver tan bella flor también lo picó el amor
y mientras el trovador a la hermosa flor cantaba
con su pico la besaba haciéndola feliz
y la flor encantada al colibrí dejaba

con el beso la libara desde el tallo a la raíz.


Moraleja
No hay que perder el tiempo
cuando de amor se trata
pues vienen los lamentos
los quejidos y alharacas,
porque si un mal viento pasa
mientras con astucia escasa
no vamos directo al grano
con mínimo descuido
se acerca un veterano

y con rápido soplido
nos deja vacía las manos.















Hermosa historia que se detiene en un instinto de
lirica elevada y que confluye en una metamorfosis natural
recorrida hacia ese resultado y magico final. moraleja. felicidades.
luzyabsenta
 

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