lesmo
Poeta veterano en el portal
A mi madre
Es tanta la emociónque cae de repente
sobre el pecho, volcada sin medida,
que con mi corazón
y mi agotada frente
recuerdo lo importante de la vida.
En ti, madre querida,
hoy pongo la mirada
sobre tu entraña pura
y al verte la cintura
bendigo la que fuera mi morada.
No tuve otra mejor,
más cálida y repleta del amor.
Y no pasó ni un día,
¡qué rápido viajaste!
tan solo por venir a acompañar
al hijo que sufría,
atrás todo dejaste
ansiosa como siempre de aliviar.
Y nada más llegar,
estando tan maltrecho,
con tus manos propicias
llenaste de caricias
el fondo sequeroso de mi lecho.
Como una suave brisa
qué cerca yo tenía tu sonrisa.
Tan fina está tu piel
a pesar de los años...,
del rostro aún mantienes la firmeza,
y de tu voz de miel
jamás saldrán extraños
venablos para nadie, con certeza.
Persiste la viveza
de tus ojos sinceros,
seguros y constantes,
y por centelleantes
parecen cuando miran dos luceros.
Debiera yo besar
las huellas que tú dejas al andar.
Y cuando en tus abrazos
más siento la ternura de tus brazos,
me miro en el espejo
y veo que de pronto me hice viejo.
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