Las estatuas del jardín-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Es preciso decir

y afirmar que se necesitan

cruzar cuatro palabras

para neutralizar el habitual

cansancio de por las mañanas.

Cuando accedes al registro

provincial, suelen posicionarse

en torno, dos o tres maravillosas

mujeres con el pelo desenvuelto

y la nariz rugosa, como de no haber

dormido. Esto es precisamente

lo que más te entusiasma y te enardece.

Saber que trabajas con mujeres a tu alrededor.

Mientras un coche de policía, acaso dos,

se establece cerca del recinto intentando

aparentar cordialidad, normalidad o solidaridad

dependiendo del caso. Son monstruos, sí,

pero que habitan los rellanos de las escaleras.

Conforme avanza la mañana y el día

se espabila entre fragancias obsoletas,

y el deseo se hace más palpable y más imprescindible

que nunca, ejercitas tu memoria y retomas algún

memorándum, de esos que no sirven

para justificar la eternidad que pasas allí dentro,

pero que te permite juzgar las piernas y el pecho ondulante

de alguna de tus compañeras. Mientras,

las estatuas del jardín contiguo se pasan la tarde

soñando aventuras mitológicas.


©
 
Es preciso decir

y afirmar que se necesitan

cruzar cuatro palabras

para neutralizar el habitual

cansancio de por las mañanas.

Cuando accedes al registro

provincial, suelen posicionarse

en torno, dos o tres maravillosas

mujeres con el pelo desenvuelto

y la nariz rugosa, como de no haber

dormido. Esto es precisamente

lo que más te entusiasma y te enardece.

Saber que trabajas con mujeres a tu alrededor.

Mientras un coche de policía, acaso dos,

se establece cerca del recinto intentando

aparentar cordialidad, normalidad o solidaridad

dependiendo del caso. Son monstruos, sí,

pero que habitan los rellanos de las escaleras.

Conforme avanza la mañana y el día

se espabila entre fragancias obsoletas,

y el deseo se hace más palpable y más imprescindible

que nunca, ejercitas tu memoria y retomas algún

memorándum, de esos que no sirven

para justificar la eternidad que pasas allí dentro,

pero que te permite juzgar las piernas y el pecho ondulante

de alguna de tus compañeras. Mientras,

las estatuas del jardín contiguo se pasan la tarde

soñando aventuras mitológicas.


©
Mucha gente se apropia de ese "me gusta" cotidiano y no afin a los
presupuestos del portal, tratare un poco de interpretar.
Ver la mitologia como ese escape que deja en la perduracion
historica que se difumine la cordialidad cotidiana.
enamorarse de ellas- estatuas- y valora que su sentido
es calma en unos postulados historicos que mantienen
principios relatado. un sin fin de verdades halladas frente
al mantial de realidades equivocadas.
excelente, dejame aplaudir. y felicitarte por esas invocaciones
de un amor apacible y relatado entre el marmol. luzyabsenta
 
De alguna manera tendrán que pasar esas largas horas de oficina… y la vista viaja, y la mente la acompaña.
En buena compañía te veo, Ben, je je.
Encantado de haber pasado. Un saludo desde los campos… por donde pocas mujeres me encuentro.



Muchas gracias Paco, te veo también y a juzgar por tu avatar, en buenísima compañía, un abrazo!!
 

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