BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es preciso decir
y afirmar que se necesitan
cruzar cuatro palabras
para neutralizar el habitual
cansancio de por las mañanas.
Cuando accedes al registro
provincial, suelen posicionarse
en torno, dos o tres maravillosas
mujeres con el pelo desenvuelto
y la nariz rugosa, como de no haber
dormido. Esto es precisamente
lo que más te entusiasma y te enardece.
Saber que trabajas con mujeres a tu alrededor.
Mientras un coche de policía, acaso dos,
se establece cerca del recinto intentando
aparentar cordialidad, normalidad o solidaridad
dependiendo del caso. Son monstruos, sí,
pero que habitan los rellanos de las escaleras.
Conforme avanza la mañana y el día
se espabila entre fragancias obsoletas,
y el deseo se hace más palpable y más imprescindible
que nunca, ejercitas tu memoria y retomas algún
memorándum, de esos que no sirven
para justificar la eternidad que pasas allí dentro,
pero que te permite juzgar las piernas y el pecho ondulante
de alguna de tus compañeras. Mientras,
las estatuas del jardín contiguo se pasan la tarde
soñando aventuras mitológicas.
©
y afirmar que se necesitan
cruzar cuatro palabras
para neutralizar el habitual
cansancio de por las mañanas.
Cuando accedes al registro
provincial, suelen posicionarse
en torno, dos o tres maravillosas
mujeres con el pelo desenvuelto
y la nariz rugosa, como de no haber
dormido. Esto es precisamente
lo que más te entusiasma y te enardece.
Saber que trabajas con mujeres a tu alrededor.
Mientras un coche de policía, acaso dos,
se establece cerca del recinto intentando
aparentar cordialidad, normalidad o solidaridad
dependiendo del caso. Son monstruos, sí,
pero que habitan los rellanos de las escaleras.
Conforme avanza la mañana y el día
se espabila entre fragancias obsoletas,
y el deseo se hace más palpable y más imprescindible
que nunca, ejercitas tu memoria y retomas algún
memorándum, de esos que no sirven
para justificar la eternidad que pasas allí dentro,
pero que te permite juzgar las piernas y el pecho ondulante
de alguna de tus compañeras. Mientras,
las estatuas del jardín contiguo se pasan la tarde
soñando aventuras mitológicas.
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