selenschek manfred
Hijo de la Luna
Es ese amor fugaz memoria trémula
que persiste en tu boca cornalina,
amor que siendo audaz, como una brújula
bien insiste en llevarme hasta la Encina,
bajo aquel sol tenaz como una cúpula
que te viste en voraces turmalinas,
con sus tristes cenizas que inquilinas
son el falaz rescoldo de tu fabula.
Es allí donde quiero congraciarme
con esmero encender tus fantasías,
el amor que te enhebra sin saciarme
y pulir esa piedra al rojo vivo.
Yo, estero donde liben tus manías
tú, la hiedra en la piel con que te escribo.
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