• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Sucedió En Un Semáforo Un Día

Raul Matas Sanchez

Poeta adicto al portal
Llegué al semáforo, vi tu cara al otro lado de mi auto,
mirabas hacia adelante como espectral, concentrada, manejando como máquina, como un ardid de ese momento.

Te seguí mirando,
movías la cabeza y sonreías,
pensé que estabas escuchando tu celular,
alguien enviando mensajes,
tonos de amor,
melodías sensuales, rellenas de amor como bombones,
como cintas musicales de antes,
como el cassette de los 60,
como un artilugio de Dalí,
sonriendo como un retrato de Magritte, aunque no conozco sus retratos.

Miraste un semáforo de luces,
cambiaste la música en tu radio,
tratando de atraer tu atención fue risible,
no miraste hacia aca ni por probable,
por esa ley de probabilidades que se convierte en mi cómplice,
a veces,
cuando carezco del encanto para hablar y que me sonrían.

Fue el segundo del semáforo,
el instante no volvió,
el delirio del tiempo marcó primera, segunda y una larga tercera,
para ver alejarse la máquina desde un peldaño de mi vida,
cuando el tráfico era por la mañana,
y yo desconocía los planes de Destino,
y él seguía riendo con los míos.
 
Llegué al semáforo, vi tu cara al otro lado de mi auto,
mirabas hacia adelante como espectral, concentrada, manejando como máquina, como un ardid de ese momento.

Te seguí mirando,
movías la cabeza y sonreías,
pensé que estabas escuchando tu celular,
alguien enviando mensajes,
tonos de amor,
melodías sensuales, rellenas de amor como bombones,
como cintas musicales de antes,
como el cassette de los 60,
como un artilugio de Dalí,
sonriendo como un retrato de Magritte, aunque no conozco sus retratos.

Miraste un semáforo de luces,
cambiaste la música en tu radio,
tratando de atraer tu atención fue risible,
no miraste hacia aca ni por probable,
por esa ley de probabilidades que se convierte en mi cómplice,
a veces,
cuando carezco del encanto para hablar y que me sonrían.

Fue el segundo del semáforo,
el instante no volvió,
el delirio del tiempo marcó primera, segunda y una larga tercera,
para ver alejarse la máquina desde un peldaño de mi vida,
cuando el tráfico era por la mañana,
y yo desconocía los planes de Destino,
y él seguía riendo con los míos.

Raul:Me encontre con tu poetica y quiero leer toda tu obra, veo que no has respondido ningun comentario...este es un bello poema narativo donde dejas el sentimiento comgado de tus letras...Me encanto leerlo y dejarte mis estrellas.
 
Coral, guapa, un millón de gracias por tus comentarios, me hace tan bien saber que te han gustado mis escritos, tienes razón, lo menos qaue puedo hacer es agradecer los comentarios hechos a mis escritos. Te envío un gran beso, parabienes y agradecimientos.
 
Gracias, Coral y Guadalupe por sus comentarios, hacen que mi motivación se incremente, crezca y que yo siga adelante esperando que mis escritos le lleguen a más lectores y lectoras, gracias a todos y a todas.
 
Bonito poema a la enigmática mujer del auto. Has relatado como nadie esos instantes en que giramos la cabeza y nos encontramos con la que muy bien pudiera haber sido la mujer de nuestra vida. Luego la nada, todo se esfuma. Saludos
 
Ufffffff, IO TE ACONSEJARIA Q APARCARAS EL AUTO Y LE PIDIERAS EL TEL :), JEJEJEJE, MUY BUEN POEM, ME GUSTO MUXO
 
llegué al semáforo, vi tu cara al otro lado de mi auto,
mirabas hacia adelante como espectral, concentrada, manejando como máquina, como un ardid de ese momento.

Te seguí mirando,
movías la cabeza y sonreías,
pensé que estabas escuchando tu celular,
alguien enviando mensajes,
tonos de amor,
melodías sensuales, rellenas de amor como bombones,
como cintas musicales de antes,
como el cassette de los 60,
como un artilugio de dalí,
sonriendo como un retrato de magritte, aunque no conozco sus retratos.

Miraste un semáforo de luces,
cambiaste la música en tu radio,
tratando de atraer tu atención fue risible,
no miraste hacia aca ni por probable,
por esa ley de probabilidades que se convierte en mi cómplice,
a veces,
cuando carezco del encanto para hablar y que me sonrían.

Fue el segundo del semáforo,
el instante no volvió,
el delirio del tiempo marcó primera, segunda y una larga tercera,
para ver alejarse la máquina desde un peldaño de mi vida,
cuando el tráfico era por la mañana,
y yo desconocía los planes de destino,
y él seguía riendo con los míos.


hola raul... Me encanta todos tus poemas te digo que eres un gran poeta... Sigue asi q bas para adelante.. Con cari;o sandra
 
Llegué al semáforo, vi tu cara al otro lado de mi auto,
mirabas hacia adelante como espectral, concentrada, manejando como máquina, como un ardid de ese momento.

Te seguí mirando,
movías la cabeza y sonreías,
pensé que estabas escuchando tu celular,
alguien enviando mensajes,
tonos de amor,
melodías sensuales, rellenas de amor como bombones,
como cintas musicales de antes,
como el cassette de los 60,
como un artilugio de Dalí,
sonriendo como un retrato de Magritte, aunque no conozco sus retratos.

Miraste un semáforo de luces,
cambiaste la música en tu radio,
tratando de atraer tu atención fue risible,
no miraste hacia aca ni por probable,
por esa ley de probabilidades que se convierte en mi cómplice,
a veces,
cuando carezco del encanto para hablar y que me sonrían.

Fue el segundo del semáforo,
el instante no volvió,
el delirio del tiempo marcó primera, segunda y una larga tercera,
para ver alejarse la máquina desde un peldaño de mi vida,
cuando el tráfico era por la mañana,
y yo desconocía los planes de Destino,
y él seguía riendo con los míos.

Son los instantes fugaces que se devirtúan en los ojos, y dejan recuerdos siempre, la luz abrumadora de un segundo que se hace horas en nuestros ojos y se convierten en la repetición de una cacería.
Un placer leerte, hermoso poema Raúl, un abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba