Lucevelio
Voy a contestarle una sola vez, pues es necesario y además voy a decir que mis respuestas no buscan la confrontación ni hacer de este un tema personal.
Cito su escrito y pongo pautas en él para aclarar mis opiniones.
(1)“Una puta, es una rosa que tiene un motivo de oropel, una estatua de ninfa que corre por ser estropeada con besos fríos, es una doncella disminuida, un jardín con más ortigas que pétalos.”
(2)“Una puta abre sus piernas bajo una primavera de plantas sarmentosas que expelen el moho, a un olor que no es hedor ni aroma.”
(3)“Su cosmética están trillada como las esquinas que recorre. El color pecaminoso de sus labios es un mandamiento a ser corrompido y que insufla solo simpatías temporales.“
(4)“Arroja tabaco desde sus guedejas y una violencia rutinaria que solo el sudor puede comprender.
Una puta lleva cartera, o bolso, o talega que esconde navaja, pantaletas aún blancas, artificios para derrocar la fiebre de Venus. Es toda una maestra y mañosa cortesana.
Vapulea a sus clientes al erigir sus pezones con ceniza de luna, hurga a la víbora para que fosilice y la dosifique sin veneno.”
“Una puta es una actriz que quiere pero no quiere, y cuando quiere, es porque no tiene otra cosa que ofrendar.
Aparece en las calles para (5) amenazar el amor, aunque, quizá, tenga amor suficiente para dar, pero que guarda o esconde por vergüenza o porque no sabe cómo promoverlo.
No le queda que conformarse con lechos vacíos o helados —(5) es una resignada—, a pesar que se atiborre con cuerpos sudorosos.
¿Para qué te entierras bajo noche y luna, si tus tacones te delatan al caminar?”
1. Según usted, una puta es una rosa falsa, una de papel, algo artificial y luego es una estatua (no tiene corazón) ninfa que corre y busca por si misma ser estropeada o destruida por los besos sin sentimiento, (ella se lo busca, ¿verdad?) es una mujer joven que vale poco, un jardín con más ortigas que pétalos, en una imagen decadente de un jardín abandonado.
2. Abre las piernas bajo algún putrefacto u horrible lugar donde hay plantas sarmentosas, espinas y mala yerba y expelen moho, que es un producto de la descomposición de lo orgánico y en un olor indefinido que no es aroma, ¿qué será? ¿miasma?
3. Su apariencia está ligada irremediablemente a las esquinas, pues son callejeras, ellas nunca se exhiben en los barrios ricos, si no en los sucios barrios pobres o en el decadente y apenas iluminado centro, andan casi en la oscuridad y se pintan la boca de carmín, no piensan en el pecado pues eso no existe para ellas, solo para el cliente hipócrita que luego de tomar sus servicios se siente culpable y luego vuelve a su casa fingiendo castidad. Ellas están en la calle, con la cosmética trillada ¿esto qué es? ¿acaso un uniforme de trabajo? Y ese hecho es un mandamiento a ser corrompido, es decir, ¿eso nos da derecho a tomarlas y destruirlas más?
4. En figuras como ésta es que encuentro que ha imaginado a aquellas mujeres como quimeras, llámele surrealismo si desea, ¡es igual!, y esa palabrita no solamente se refiere a mitología, y no las imagina precisamente como personas sino como la encarnación de la astucia y la estratagema para tratar a sus clientes, no sabe que las víctimas son ellas y no los clientes.
5. ¿Es serio esto? Ellas no le aman, eso es verdad… y claro no saben promover su amor, ¿cómo lo sabe?, cuando no tienen salida y se ha destruido su autoestima, ¿qué queda si no es resignación? Y “se atiborran de cuerpos sudorosos”, le sugiero preguntarle alguna vez a una si es lindo recibir muchos hombres y con el miedo de enfermarse y morir, con el temor de ser agredidas y violadas como les sucede a muchas, principalmente a las que ejercen el oficio en la calle.
Yo lo que leo en su escrito es un desconocimiento de esa realidad y una visión superficial y vacía respecto a estas mujeres, cómo la imaginación de alguien que nunca se ha acercado y las ha visto con morbo desde las ventanillas del coche.
No avalo la prostitución, es trata de personas, es esclavitud y es denigrante para la mujer, y existe y persiste por clientes que piensan lo mismo que usted. Yo conozco prostitutas pues he vivido en la calle por años, y son mujeres que se rompen el lomo para mantener a sus hijos, que no andan con puñal ni veneno ni estupideces semejantes y yo las respeto. Su visión del mundo de la prostitución raya en la ignorancia y el prejuicio, eso es lo que no sabe.
Considere usted que ya no voy a seguir el hilo de esta conversación pues mi posición es clara al respecto y no me he fijado en si esto es o no es poesía. Por supuesto, las interrogantes que planteo ya han sido respondidas por su escrito.
Saludos
Giovanni