Amarilys
Romántica soñadora
A tomar una copa vengo,
a los pequeños cafés
donde cantabas, ¡ya ves!,
al amor y a sus misterios.
Yo conozco, "Pequeño Gorrión",
el tono triste de tu mirada;
he cantado mil veces con tus palabras
y he hecho mío tu balcón.
Pero también te he conocido feliz
por los barrios y calles,
enamorada del aire
y de la noche, yo de ti,
cuando volaba tu canción
para los vagabundos sin techo,
alegre la voz y el gesto
al son del acordeón
París, “Pequeño Gorrión”,
era tu universo
y tu voz subía al cielo
amargamente dulce en su dolor.
Naciste para la noche.
para cantar a las calles
y a los amores perdidos.
Aquellos que en tus canciones
con toda pasión amaste,
no han de caer en el olvido.
Vuelvo a París
y, en ocasiones,
olvido mis preocupaciones
y me dejo arrullar por ti.
Viviste el día a día
siempre dispuesta a morir de amor,
a lanzar al viento tu voz,
a bailar y a beber sin medida
para olvidar las penas
en cualquier cabaret
de la ciudad del Sena.
Vuelvo a París una vez más
y encuentro el alma
de aquel pequeño gorrión
murmurando estas palabras.
“Sous le ciel de Paris
S’envole une chanson, hum, hum…”*
Alonso Vicente, Amarilys
*De color negro dos versos de la canción de Edith Piaf "Sous le ciel de Paris"
a los pequeños cafés
donde cantabas, ¡ya ves!,
al amor y a sus misterios.
Yo conozco, "Pequeño Gorrión",
el tono triste de tu mirada;
he cantado mil veces con tus palabras
y he hecho mío tu balcón.
Pero también te he conocido feliz
por los barrios y calles,
enamorada del aire
y de la noche, yo de ti,
cuando volaba tu canción
para los vagabundos sin techo,
alegre la voz y el gesto
al son del acordeón
París, “Pequeño Gorrión”,
era tu universo
y tu voz subía al cielo
amargamente dulce en su dolor.
Naciste para la noche.
para cantar a las calles
y a los amores perdidos.
Aquellos que en tus canciones
con toda pasión amaste,
no han de caer en el olvido.
Vuelvo a París
y, en ocasiones,
olvido mis preocupaciones
y me dejo arrullar por ti.
Viviste el día a día
siempre dispuesta a morir de amor,
a lanzar al viento tu voz,
a bailar y a beber sin medida
para olvidar las penas
en cualquier cabaret
de la ciudad del Sena.
Vuelvo a París una vez más
y encuentro el alma
de aquel pequeño gorrión
murmurando estas palabras.
“Sous le ciel de Paris
S’envole une chanson, hum, hum…”*
Alonso Vicente, Amarilys
*De color negro dos versos de la canción de Edith Piaf "Sous le ciel de Paris"