Quise la libertad de tu ausencia
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.