Presencia

SRH

Poeta fiel al portal
Quise la libertad de tu ausencia
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.
 
Quise la libertad de tu ausencia
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.
Muy bueno me han gustado tus bellas metafóras y la bella poesía que se respira en tus letras. Un abrazo amigo SRH. Paco.
 
Muy sensual, y también, altísimo. Es sensual y altísimo. Da vértigo. Pero me alegro de haberlo encontrado. Este poema parece rescatado de unos siglos anteriores. De nuestros antepasados. Quienes seguramente, ya estaban avisados, pero temían. ¡ Oh, la Humanidad ! Libre de temores, se hará más precisa en sus cálculos.
 
Quise la libertad de tu ausencia
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.
 
Muy sensual, y también, altísimo. Es sensual y altísimo. Da vértigo. Pero me alegro de haberlo encontrado. Este poema parece rescatado de unos siglos anteriores. De nuestros antepasados. Quienes seguramente, ya estaban avisados, pero temían. ¡ Oh, la Humanidad ! Libre de temores, se hará más precisa en sus cálculos.

Muchas gracias por tu tiempo...
Un abrazo cordial.
 
Quise la libertad de tu ausencia
y lloré como la lluvia hasta secarme.
Me sentí quietud en crecimiento constante
cuando, indivisible
dentro de tus raíces,
fui un árbol que se volvió ave.
La tierra fue del cielo entonces; el sol del mar, la luna del ocaso
y, con los pájaros de tu mano,
recorrí el Amor Inmenso
en un columpio de eternidades.
Ya no existen ausencias:
esas en las que te pierdes
y te vuelves laberinto.
Todo mi presente es tu presencia,
toda tu presencia se me ha vuelto inmancillable.
Una presencia muy latente en tus bellos versos, me ha encantado leerte. Saludos cordiales.
 

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