Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me interesan las palomas aventureras
de estas calles zaragozanas
siempre buscando comida
donde no crece ni una brizna de hierba,
incansables,
valientes,
recorren los rincones de la ciudad
entre las prisas de los transeúntes
y automóviles sin alma,
reciben cariño e indiferencia a partes iguales,
son libres como el viento,
conocen a fondo nuestros tejados,
no necesitan reloj,
beben agua de lluvia,
duermen en las cornisas
y en las estatuas que las aman
en silencio,
a menudo les doy de comer
trocitos de pan
y ellas me dan sus ojillos saltones
en sus miradas desprovistas de maldad.
de estas calles zaragozanas
siempre buscando comida
donde no crece ni una brizna de hierba,
incansables,
valientes,
recorren los rincones de la ciudad
entre las prisas de los transeúntes
y automóviles sin alma,
reciben cariño e indiferencia a partes iguales,
son libres como el viento,
conocen a fondo nuestros tejados,
no necesitan reloj,
beben agua de lluvia,
duermen en las cornisas
y en las estatuas que las aman
en silencio,
a menudo les doy de comer
trocitos de pan
y ellas me dan sus ojillos saltones
en sus miradas desprovistas de maldad.