Tarde gris sobre la ría

lesmo

Poeta veterano en el portal
La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.
 
Excelente tu bucólico y volteado soneto asonantado, amigo Salva, mostrando los resultados de tantos incendios en este pasado verano.

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La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.

Magnífico amigo mío esta delicia de versos en donde con tu excelsa maestría nos recuerdas esos incendios que arrasaron cientos y cientos de hectáreas y en alguno de ellos se apagaron vidas.
Me ha gustado mucho tu presentación de soneto del revés.
Enhorabuena admirado compañero Salva a quien sólo puedo aplaudir descubriéndome.
Un fuerte y fraternal abrazo amigo mío.
 
La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.
Ayyy Salva qué paisaje más triste y desolador dejan los incendios, seres vivos arden bajo las llamas sin poder moverse ahogados en el espanto... Tus delicadas y sensibles letras reflejan este dolor y nos conciencian del cuidado de nuestros bosques. Encantada de leerte mi querido amigo, besazos llenos siempre de admiración y de cariño....muááááácksss...
 
La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.


Magnifica composición Salva, coleccionas en ella bellas imágenes de idilio campestre bajo la dolencia de las penas ecológicas.
Un placer disfrutar tu talento. Saludos.
 
Excelente tu bucólico y volteado soneto asonantado, amigo Salva, mostrando los resultados de tantos incendios en este pasado verano.

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Muy agradecido, querido maestro, por tu presencia en estos versos en los que dejas tu siempre amabilísima huella. Todo un honor que te asomes a mis poemas.
Recibe mi abrazo que va siempre desde la admiración.
Salva.
 
Magnífico amigo mío esta delicia de versos en donde con tu excelsa maestría nos recuerdas esos incendios que arrasaron cientos y cientos de hectáreas y en alguno de ellos se apagaron vidas.
Me ha gustado mucho tu presentación de soneto del revés.
Enhorabuena admirado compañero Salva a quien sólo puedo aplaudir descubriéndome.
Un fuerte y fraternal abrazo amigo mío.
Celebro mucho, querido Luis, que esta propuesta haya sido de tu exquisito gusto. Con todo mi agradecimiento te mando un fuerte abrazo que va siempre desde la amistad profunda.
Salva.
 
Ayyy Salva qué paisaje más triste y desolador dejan los incendios, seres vivos arden bajo las llamas sin poder moverse ahogados en el espanto... Tus delicadas y sensibles letras reflejan este dolor y nos conciencian del cuidado de nuestros bosques. Encantada de leerte mi querido amigo, besazos llenos siempre de admiración y de cariño....muááááácksss...
Efectivamente, así es, como lo dices. Este poema se inspiró al ver junto a la explosión de los ocres otoñales las cicatrices que había dejado el fuego. Realmente un espectáculo desolador. El fuego por aquí se alimenta de bosques centenarios y causa una profunda herida que es difícil de asumir en el dolor. Tus comentarios, siempre anclados en la amistad son un aliciente para el ánimo.
Recibe mi abrazo que te va desde la amistad que te profeso.
Salva.
 
Última edición:
Magnifica composición Salva, coleccionas en ella bellas imágenes de idilio campestre bajo la dolencia de las penas ecológicas.
Un placer disfrutar tu talento. Saludos.
Muy agradecido, estimada compañera por acudir a mis letras y dejar como huella tan entrañable comentario.
Recibe con mi saludo mi respeto y amistad.
Salvador.
 
La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.
La tragedia de los montes hecha arte.
Cualquier forma es buena para incidir en este desaste ecológico que nos asrrastra a todos.

Gracias amigo poeta.

Fuerte abrazo
 
La tarde yace gris sobre la ría
y el oro amalgamado de los montes
engarza en la ribera aguamarinas.

El árbol se ha dormido junto al hombre
dejando que se tienda en suaves briznas
debajo del ramaje de su cobre.

De aquellas tan terribles llamaradas
aún persiste vivo aquel recuerdo,
las lenguas espantosas de los fuegos
que ardieron tantas noches y mañanas.

Ahora están teñidas esas faldas,
cercanas ya las luces del invierno,
con ocres impensables y en el viento
revuelan las pavesas enlutadas.
Precioso soneto asonantado que refleja el paisaje de las rías que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo Salva.
 

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