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La yegua y mi padre (Soneto decasílabo)

lesmo

Poeta veterano en el portal
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
Ayyy Salva, se me llena el alma de pena al leer estos sentidos e intensos versos. Se palpan esas hermosas imágenes de tu padre y de la yegua, de hombre y animal cabalgando juntos por esferas de eternidad. Maravillosa estampa que refleja ese amor inmenso que se le puede tener a un animal, tu compañero fiel e inseparable mientras su corazón late. Me ha encantado leerte querido amigo, siempre es así. Besazos llenos de mucho cariño y de mucha admiración....muááááácksss...
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.

Precioso y muy sentido poema...le felicito...
 
es el animal que más me gusta, él caballo y el borriquillo, me has conmovido , muy precioso el:( soneto,marga
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
Estupenda historia , un placer pasar por tus letras
 
Hermoso y emotivo, Lesmo, se recibe con dulzura el cariño entre el caballo el jinete. Los siento especialmente y pienso en mi Yuna, a quien también le he dedicado un poema que tal vez hayas leído aquí. Se quieren mucho estos amigos casi hermanos como decía San Francisco, en esta vida fugaz que transitamos.
Saludos afectuosos
 
Ayyy Salva, se me llena el alma de pena al leer estos sentidos e intensos versos. Se palpan esas hermosas imágenes de tu padre y de la yegua, de hombre y animal cabalgando juntos por esferas de eternidad. Maravillosa estampa que refleja ese amor inmenso que se le puede tener a un animal, tu compañero fiel e inseparable mientras su corazón late. Me ha encantado leerte querido amigo, siempre es así. Besazos llenos de mucho cariño y de mucha admiración....muááááácksss...
Muchas gracias, mi querida amiga, por esta lectura tan amable y detallada de mis letras y por este comentario que, como todos los tuyos llegan a enriquecer este espacio. Tienes razón, estas letras llevan mucho de recuerdo imborrable porque aquel animal fue para mi padre motivo de mucha satisfacción y le tenía el cariño con que se regala a estos seres que dan tanto sin esperar más que una caricia.
Recibe mi abrazo con el recuerdo vivo de tu presencia aún y por mucho tiempo en el corazón.
Salva.
 
,
Bello soneto Lesmo rememorando esa yegua que tu padre montaba como tu dices "con total caridad"; esos animales son muy inteligentes y captan perfectamente los sentimientos del que los monta. Has sabido relatar la historia de esa relación de una forma muy emotiva.

Mi felicitación, amigo.

Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
 
Hermoso y emotivo, Lesmo, se recibe con dulzura el cariño entre el caballo el jinete. Los siento especialmente y pienso en mi Yuna, a quien también le he dedicado un poema que tal vez hayas leído aquí. Se quieren mucho estos amigos casi hermanos como decía San Francisco, en esta vida fugaz que transitamos.
Saludos afectuosos
Seguro que Yuna sintió el cariño de una persona tan sensible. Esta yegua fue una compañera inolvidable por su nobleza y por la compañía que dio a mi padre en años decisivos.
Agradezco, estimada compañera el paso por mis letras y el amable comentario con que dejas tu huella en ellas.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
,
Bello soneto Lesmo rememorando esa yegua que tu padre montaba como tu dices "con total caridad"; esos animales son muy inteligentes y captan perfectamente los sentimientos del que los monta. Has sabido relatar la historia de esa relación de una forma muy emotiva.

Mi felicitación, amigo.
Muchas gracias, mi querido amigo, por estas palabras tuyas que llegan, como siempre, a enriquecer mis letras. Celebro mucho que hayan sido de tu agrado estos versos que son venidos de recuerdos imborrables. Jamás aquel animal maltrató a nadie y nunca fue maltratado con el hierro de la espuela, de ahí ese empleo del término "caridad" que, aunque puede estar más bien destinado a las relaciones humanas, tuvo en aquella relación también su significado.
Recibe mi abrazo siempre desde la amistad.
Salvador.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.

¡El hombre y su caballo!, una simbiosis muy antigua, ese lazo que se forma entre el jinete y su caballo, quienes lo conocen, saben que es como un gran amor, de esos donde ambos se conocen y se tienen el uno a otro, eso es lo que me ha podido transmitir tu hermoso poema, en el cual entregas mucho de tus vivencias expresado en el protagonismo de tu padre en la lectura, te felicito, saludos.
 
¡El hombre y su caballo!, una simbiosis muy antigua, ese lazo que se forma entre el jinete y su caballo, quienes lo conocen, saben que es como un gran amor, de esos donde ambos se conocen y se tienen el uno a otro, eso es lo que me ha podido transmitir tu hermoso poema, en el cual entregas mucho de tus vivencias expresado en el protagonismo de tu padre en la lectura, te felicito, saludos.
Un comentario realmente hermoso este que dejas en señal de tu generoso paso por mis letras. Tal como lo dices ocurrió y en el recuerdo de esa yegua guardo el recuerdo vívido de mi padre.
Muchas gracias por tan amable aportación.
Saludos muy afectuosos, querido Arnet.
 
Lesmo, es precioso esto que nos cuentas, poniendo en tus letras un cachito de tu alma, como siempre haces. Asi te salen todos que ni bordados.
Un placer haberlo leído.
Abrazos.
Así es, me dejo un cachito del alma, más al tratar estos temas que afectan tan de lleno en el alma.
Eres muy generosa conmigo con estas palabras tuyas que agradezco mucho.
Recibe ni abrazo junto a mi amistad de siempre.
Salvador.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.

Nunca podrá haber otro caballo u otro animal que pueda suplantar a quien tanto cariño compartio. Es como un lazo que te ata desde el principio convirtiéndose el roce en un amor especial; una unión más allá de la perfección.
Maravillos soneto estimado amigo mío y gran poeta en el que he disfrutado mucho de tu maestría rindiendo un hermoso homenaje a esa yegua tan noble.
Soberbio Salva una vez más.
Recibe un fuerte y fraternal abrazo de este tu amigo y admirador.
 
Nunca podrá haber otro caballo u otro animal que pueda suplantar a quien tanto cariño compartio. Es como un lazo que te ata desde el principio convirtiéndose el roce en un amor especial; una unión más allá de la perfección.
Maravillos soneto estimado amigo mío y gran poeta en el que he disfrutado mucho de tu maestría rindiendo un hermoso homenaje a esa yegua tan noble.
Soberbio Salva una vez más.
Recibe un fuerte y fraternal abrazo de este tu amigo y admirador.
Mi querido Luis: Así es como dices. Esa unión que se establece ente el caballo y su dueño si lo cuida es algo asombroso. He tenido la oportunidad de comprobar cómo caballos enfurecidos del maltrato con un nuevo dueño y con el tiempo sacan la nobleza a no ser que el recuerdo del maltrato sea muy profundo.
Cómo agradezco esta entrañable visita y tu comentario siempre tan amable y querido por mí.
Con mi abrazo siempre desde la amistad
Salva.
 
Última edición:
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
Precioso soneto sobre tu padre y su yegua que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.

Observo que tu soneto es decasílabo. Me suena muy bien, a pesar de que yo encuentro en el endecasílabo la más profunda armonía que pueden dar unos versos. Has pintado un escenario donde el hombre, en este caso tu padre, demuestra un verdadero enamoramiento por el animal que fue fiel compañero y acompañante durante su vida. Un placer haber disfrutado de una muestra más de buena poesía, querido Salva.
Un fuerte abrazo, poeta amigo.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.

Querido Lesmo, no hay ni uno solo de tus poemas que no me conmueva; no sé cómo se me había escapado este hermoso soneto; estoy con nuestra querida Eratalia, dejas un trocito de tu alma en los poemas y para mi ese ingrediente lo sublima, nos llegas al alma con él, estimado salvador y somos, ya sabes, mas que nada, almas.
Con toda mi admiración y cariño.
Un abrazo desde mi orilla.
Isabel
 
Observo que tu soneto es decasílabo. Me suena muy bien, a pesar de que yo encuentro en el endecasílabo la más profunda armonía que pueden dar unos versos. Has pintado un escenario donde el hombre, en este caso tu padre, demuestra un verdadero enamoramiento por el animal que fue fiel compañero y acompañante durante su vida. Un placer haber disfrutado de una muestra más de buena poesía, querido Salva.
Un fuerte abrazo, poeta amigo.
Efectivamente los endecasílabos tienen muchísima elegancia, aunque los decasílabos acentuados en 3ª,6ª y 9ª tienen un recitado muy ágil y armonioso, de ahí lo adecuados que son para los tronantes, por ejemplo. Te agradezco mucho, querido amigo, las palabras que dedicas a mis letras que vienen de la historia de aquella yegua con la que mi padre tanto disfrutó por los campos andaluces. Miras mis composiciones con muy buenos ojos llenos de generosidad.
Recibe mi abrazo y de nuevo mi agradecimiento.
Salva.
 
Querido Lesmo, no hay ni uno solo de tus poemas que no me conmueva; no sé cómo se me había escapado este hermoso soneto; estoy con nuestra querida Eratalia, dejas un trocito de tu alma en los poemas y para mi ese ingrediente lo sublima, nos llegas al alma con él, estimado salvador y somos, ya sabes, mas que nada, almas.
Con toda mi admiración y cariño.
Un abrazo desde mi orilla.
Isabel
Querida Isabel: Haces con tus comentarios que me conmueva por lo generosos que son. En este poema efectivamente quedó un pedacito de mi alma en el recuerdo de mi padre montando aquel animal noble y a la vez brioso cuando hacía falta. Subía los secanos a un ritmo increíble tanto que se la tenía que sujetar para que no se cansase demasiado, aquello era una muestra más de cómo se mimaba a aquella magnífica yegua. Insisto eres muy generosa conmigo y tu presencia la valoro como un regalo.
Recibe mi abrazo siempre desde la amistad.
Salvador.
 
Si mi padre en su yegua se alzaba
le mostraba total caridad
pues la brida mimoso aflojaba
con cariño, ternura y piedad.

Por el monte veloz galopaba
con caricias de gran suavidad,
las espuelas jamás las llevaba.
¡Eran nobles los dos de verdad!

Esa yegua de pronto un mal día
ya de vieja tras larga agonía
rodeada de todos murió.

Y mi padre tan lleno de pena
en su belfo dejó una azucena
y ya nunca un caballo montó.
Delicada historia en Bellisimo poema.

Gran abrazo querido Salva

Alfonso
 

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