ludmila
Poeta veterano en el portal
Susurrando un canto sin nombre
en la noche de insomnio,
se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.
El silencio broncea las estrellas
y es un compañero inagotable,
yo te pienso y en los ojos de la almohada
se insufla la imagen de la luna.
Bordado en el sudor de las paredes
se inscribe un rubor de vergüenzas
que gozan de la anestesiada sombra.
El imaginario corazón rozando las alas
no deja de vencerme en este vuelo;
almendras y amapolas en el sillón de la ausencia
que reclama cansino el sempiterno anhelo.
en la noche de insomnio,
se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.
El silencio broncea las estrellas
y es un compañero inagotable,
yo te pienso y en los ojos de la almohada
se insufla la imagen de la luna.
Bordado en el sudor de las paredes
se inscribe un rubor de vergüenzas
que gozan de la anestesiada sombra.
El imaginario corazón rozando las alas
no deja de vencerme en este vuelo;
almendras y amapolas en el sillón de la ausencia
que reclama cansino el sempiterno anhelo.