El silencio broncea...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.

Estupendas imágenes en ese mundo de la noche, realmente una maravilla tus letras.
Es una gran alegría encontrarte por aquí querida amiga Ludmila. Besos.
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.


La voz del silencio danza recreando los deseos...
Bellas palabras broncean la piel de tus versos. Un abrazo Lu. Grandote

Palmira
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
Bonitas imágenes para soñar en una noche de insomnio. Te felicito por la calidad de tu poema y te envio un fuerte abrazo Lumidla.
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
Querida amiga, hermosa la poesía que mana de tu pluma...
Un encuentro con tus letras que celebro ...Siempre un lujo leerte
Perfecto lienzo que vivifica el enriquecedor momento donde el silencio es tan imprescindible.
Grato placer mi bella Ludmila recorrer tus versos
Mi abrazo y admiración siempre
Camelia
 
Un excelente poema de depurada forma y esencia verdaderamente surrealistas, Ludmila. Entresaco: "Bordado en el sudor de las paredes/ se inscribe un rubor de vergüenzas/ que gozan de la anestesiada sombra." versos esenciales que trascienden la no-realidad para situarnos en el núcleo del poeta, del que surgen estos asombrosos versos. Mi felicitación, amiga mía.
miguel
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
Un bello poema Ludmila, producto de esa ausencia que sabe alimentarse de emotiva melancolía. Como siempre tu poesía es elegante en toda su creación. Un gusto pasar y disfrutarla. Saludos y abrazos.
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
Grato placer volver a tus letras bella amiga...
Entre las bellas imágenes que plasmas en este lienzo de mutismo y al mismo tiempo acompañamiento taciturno.
Mi abrazo inmenso y cariño siempre
Camelia
 
Un excelente poema de depurada forma y esencia verdaderamente surrealistas, Ludmila. Entresaco: "Bordado en el sudor de las paredes/ se inscribe un rubor de vergüenzas/ que gozan de la anestesiada sombra." versos esenciales que trascienden la no-realidad para situarnos en el núcleo del poeta, del que surgen estos asombrosos versos. Mi felicitación, amiga mía.
miguel
Muchas gracias Miguel, aprecio tu lectura y comentario, mis cariños.
 
Gracias Carlos por tu lectura. Mis cariños.
Siento que siempre merece la pena estar en
una nueva lectura con esta genial e
inspiradora obra de sutilidades maximas,
y a la vez ser agradecido a tu amable
respuesta para mi comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 
Susurrando un canto sin nombre

en la noche de insomnio,

se tiñe una sonrisa permeable a las auroras.

El silencio broncea las estrellas

y es un compañero inagotable,

yo te pienso y en los ojos de la almohada

se insufla la imagen de la luna.

Bordado en el sudor de las paredes

se inscribe un rubor de vergüenzas

que gozan de la anestesiada sombra.

El imaginario corazón rozando las alas

no deja de vencerme en este vuelo;

almendras y amapolas en el sillón de la ausencia

que reclama cansino el sempiterno anhelo.
El silencio de la noche puede ser ensordecedor cuando aviva los sentidos y llenan de vida paisajes en torno a una ausencia. Saludos cordiales para ti ludmida.
 

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