El tren que pisó la moneda

saturno50

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.

 
Última edición:
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon aquel día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.



Mixtura de nostalgia y esperanza dormida, así siento tus versos Saturno, no dejes pasar el tren que ya el rincón esta cálido y la caricia a tu mano. Un placer disfrutar este cautivador episodio poético, me gusto la ambientación especialmente la del rincón, lleva unos detalles muy especiales (taburete de tres patas ¡uf! me encantan) ¡Ey! la música es divina va muy acorde con el tema.
Mi saludo y felicitación.
 
Última edición:
Hermosos versos Saturno, en momentos de recogimiento como el que describes, es inevitable hacer un recuento de nuestros pasos por la vida, sobre todo de esos amores vividos, un enorme placer leerte, besos.
 
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.
bien amigo que escribes algunas anécdotas y te desahogas en palabras... ojalá nunca se acabe tu inspiración surrealista-vanguardista
saludos
 
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.

Muy bello poema, muy visual en su descripción de la casita y certero en su despliegue de sentimientos nostalgicos amorosos. Me ha gustado mucho amigo Saturno. Un abrazo. Paco.
 
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
Cuando la nostalgia acecha el alma, divergen los recuerdos, y un raconto de nuestra existencia se dibuja en la mente y corazón, en tanto la magnífica inspiración se plasma entre versos. ¡Maravilloso poema! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, Saturno50, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
 
Mixtura de nostalgia y esperanza dormida, así siento tus versos Saturno, no dejes pasar el tren que ya el rincón esta cálido y la caricia a tu mano. Un placer disfrutar este cautivador episodio poético, me gusto la ambientación especialmente la del rincón, lleva unos detalles muy especiales (taburete de tres patas ¡uf! me encantan) ¡Ey! la música es divina va muy acorde con el tema.
Mi saludo y felicitación.
Gracias, spring. Enric Valor muchos sabreis que era un lingüísta que escribió ''les rondalles valencianes'' (mis rondallas de Valor) y contribuyó a la normativización del catalán en el país valenciano. Vivía en la sierra de Aitana , muy cerquita de Benidorm y por eso le tengo tanto afecto. Decía que un gigante mordió la sierra de Bèrnia y escupió
la roca hacia el mar formándose la isla de Benidorm. Era un hombre que amaba el recogimiento y la soledad de la montaña y de aquí surge mi inspiración. Saludos cordiales y un abrazo de Saturno.
 
Muy bello poema, muy visual en su descripción de la casita y certero en su despliegue de sentimientos nostalgicos amorosos. Me ha gustado mucho amigo Saturno. Un abrazo. Paco.
Gracias, Paco. la Peseta estaba tan aplastada por el tren que Franco tuvo que sacar la lengua. También por la burla eterna de los hombres inpunes. Siento mucho mezclar siempre estos temas en mis poesías pero no puedo evitarlo porque los llevo inpregnando mi espíritu como una pesada losa. No por odio sino por la desesperanza que me infunden. Quizás los miro con desdén pero no odio. En fín. Gracias por pasarte y abrazote de Saturno.
 
Hermosos versos Saturno, en momentos de recogimiento como el que describes, es inevitable hacer un recuento de nuestros pasos por la vida, sobre todo de esos amores vividos, un enorme placer leerte, besos.
Gracias, Mariposa Negra. A mi me gusta mucho recrear estos ambientes porque me rejuvenecen de tanto que me gustan. I por desgracia también la obsesión de meter a Franco o a kim jong un y todas estas personas que se me enganchan como lapas. Otro día le toca e Stalin o Pinochet..Estoy como una cabra. Ya ves tu,, una peseta de Franco pisada por el tren haciéndole sacar la lengua de tan esclafada que había quedado. Así se burla Franco de todos nosotros. Y no les tengo rencor sino más bién son como un pagajoso chicle que...
Mas de uno dirá que estoy como una cabra. Saludos y un beso poético.
 
bien amigo que escribes algunas anécdotas y te desahogas en palabras... ojalá nunca se acabe tu inspiración surrealista-vanguardista
saludos
Gracias, Anthony, esto surge de mi amor a la montaña. También al mar pero de más mayor. De joven me recuerda esta casita refugios de montaña donde pasábamos largas noches de descanso. El poder del fuego
arrasa con todo. Ahora, ya entrado en los cincuenta, vuelvo a buscar el encanto de estas casitas para rejuvenecerme por dentro y sentir cosas bellas. Que parezca joven por dentro y no tanto por fuera.
Me aterra esa vejez envejecida por dentro sin aliciente ni atractivo. Crudo abandono que me asusta solo de pensarlo. Lucharé con ese fuego para intentar retrasarlo todo lo que pueda. ¡Ojo! que la vejez puede llegar a ser muy hermosa. Todo depende de la persona cómo la enfoque. Pero esa que se abandona y deja de luchar por la vida y la belleza me paraliza. Saludos cordiales de Saturno.
 
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.

Ayyy amigo Saturno que recuerdos más entrañables arden dento de tu corazón dando calidez y sonrisas a tu alma. Todos buscamos ese rinconcito para arropar nuestras ansias más queridas y necesarias. Me ha encantado todo el poema y el vídeo que lo acompaña, mucho. Gustosa de leerte siempre querido amigo. Besazos llenos de admiración y de cariño...muááááácksss...
 
Ayyy amigo Saturno que recuerdos más entrañables arden dento de tu corazón dando calidez y sonrisas a tu alma. Todos buscamos ese rinconcito para arropar nuestras ansias más queridas y necesarias. Me ha encantado todo el poema y el vídeo que lo acompaña, mucho. Gustosa de leerte siempre querido amigo. Besazos llenos de admiración y de cariño...muááááácksss...
Gracias, Lomafresquita. Si observas bién las cosas ves la imperiosa necesidad de esa casita porque en ella ahogas las desesperanzas. De esta manera puede fluir la tristeza transformada en nostalgia que es una de las grandes felicidades: Aceptación de lo vivido sin dolor. Como ves no es tan difícil si encuentras esa casita.
El taburete de tres patas significa mucho para mí. Mis abuelos maternos eran esperitistas y yo, de niño, los observaba dede la ventana de mi habitación que daba al salón. Fluir de espíritus en noches de invierno con el fuego encendido. A fin de cuentas, hay tantas verdades como personas o sueños con sus vidas paralelas propias.
Se bendecía el jueves santo para alejar a los espíritus del mal o simplemente a esos espíritus que han quedado entre dos mundos y se apoderan de la sesión sin dejar entrar a tus seres queridos. Esta poesía dice muchas cosas. A lo mejor estoy como una cabra pero, en fín, si no contamos cosas y vivencias y somos sinceros no sirve de nada la poesía. Saludos cordiales de Saturno.
 
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.


Parece estimado amigo que ese tren te ha traído una enorme inspiración llena de nostalgia y quiero decirte que comparto contigo la búsqueda de ese rincón donde a veces es muy necesario para encontrarse uno mismo.
Bravo Saturno por esta belleza de sentimientos.
Un fuerte abrazo
 
Gracias, Lomafresquita. Si observas bién las cosas ves la imperiosa necesidad de esa casita porque en ella ahogas las desesperanzas. De esta manera puede fluir la tristeza transformada en nostalgia que es una de las grandes felicidades: Aceptación de lo vivido sin dolor. Como ves no es tan difícil si encuentras esa casita.
El taburete de tres patas significa mucho para mí. Mis abuelos maternos eran esperitistas y yo, de niño, los observaba dede la ventana de mi habitación que daba al salón. Fluir de espíritus en noches de invierno con el fuego encendido. A fin de cuentas, hay tantas verdades como personas o sueños con sus vidas paralelas propias.
Se bendecía el jueves santo para alejar a los espíritus del mal o simplemente a esos espíritus que han quedado entre dos mundos y se apoderan de la sesión sin dejar entrar a tus seres queridos. Esta poesía dice muchas cosas. A lo mejor estoy como una cabra pero, en fín, si no contamos cosas y vivencias y somos sinceros no sirve de nada la poesía. Saludos cordiales de Saturno.
Ayyy Saturno, eres un ser precioso, me ha encantadoooo tu respuesta. Más besazos querido amigo....muááááácksss...
 
Tengo en las cumbres nevadas
una casita con el fuego encendido.
¡Qué bién, qué calor,
cálido rincón tan escondido!
Allí se ahogan mis temores
mas amargos conocidos.
Humo con sabor a bosques y a pinos,
una guitarra, la noche nublada
y dos o tres sueños prendidos.
Mis rondallas de Valor,
mis deseos de fulgor
de una mujer enamorada.
La fe y la esperanza,
un taburete de tres patas
el jueves santo bendecido.
Tengo el candor de los espíritus
que marcharon algún día
de los seres mas queridos.
Y esperando en la estación sentado
en el frío mármol de un banco,
-como yerto ataud blanco-
una peseta aplastada de Franco
sacando la lengua en mi bolsillo.
Llevo la pesada losa del frío
rigor del hombre impune,
dispongo mi libertad en el altillo
lanzando su desgarrador alarido.
Una maleta de piel en el andén,
el gesto mudo del desdén
destino a un beso prohibido.
El poco tiempo que me resta,
del último tren su silbido
y la suave caricia de mujer
que de camino me llevó consigo.

Al compás de una guitarra hago el recorrido por tus bellos versos y el sentir expresado es como si moviera todas las emociones en un baile melancólico. Un encanto disfrutado. Felicidades por este poema. Saludos y abrazos cordiales.
 
Parece estimado amigo que ese tren te ha traído una enorme inspiración llena de nostalgia y quiero decirte que comparto contigo la búsqueda de ese rincón donde a veces es muy necesario para encontrarse uno mismo.
Bravo Saturno por esta belleza de sentimientos.
Un fuerte abrazo[/QUOTE
 
Última edición:
Cuando la nostalgia acecha el alma, divergen los recuerdos, y un raconto de nuestra existencia se dibuja en la mente y corazón, en tanto la magnífica inspiración se plasma entre versos. ¡Maravilloso poema! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, Saturno50, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
Encantado, Daniel, que te pases por mi rincón de letras. Un abrazo de Saturno
 
Parece estimado amigo que ese tren te ha traído una enorme inspiración llena de nostalgia y quiero decirte que comparto contigo la búsqueda de ese rincón donde a veces es muy necesario para encontrarse uno mismo.
Bravo Saturno por esta belleza de sentimientos.
Un fuerte abrazo
Encantado de verte otra vez por mi rincón de letras. Un abrazo y saludos de Saturno50.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba