El grato amanecer a ti debido. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Te di mi corazón resueltamente

vestido de jacinto y pensamiento;

a veces como tierno complemento

y siempre como cielo recurrente.


Te di mi despertar serenamente

dormido pero henchido de contento,

tomando de tu beso el alimento,

varado en tu cariño impenitente.


Festivo me acurruco a tu costado

ya que eres mi domingo preferido,

celeste y por la luz tornasolado.


Te di lo que mi piel ha recibido

candente y por tu cuerpo arrebolado:

el grato amanecer a ti debido.
 
Te di el amanecer, domingo preferido, dormido pero henchido de contento, vestido de jacinto y pensamiento. Te di lo que mi piel ha recibido, varado en tu cariño impenitente, a veces como tierno complemento, celeste y por la luz tornasolado.


Muy bello.
 
Te di mi corazón resueltamente

vestido de jacinto y pensamiento;

a veces como tierno complemento

y siempre como cielo recurrente.


Te di mi despertar serenamente

dormido pero henchido de contento,

tomando de tu beso el alimento,

varado en tu cariño impenitente.


Festivo me acurruco a tu costado

ya que eres mi domingo preferido,

celeste y por la luz tornasolado.


Te di lo que mi piel ha recibido

candente y por tu cuerpo arrebolado:

el grato amanecer a ti debido.
Muy bello soneto, made in Maktú, fiel a ti mismo. Un abrazo. Paco.
 
Te di mi corazón resueltamente

vestido de jacinto y pensamiento;

a veces como tierno complemento

y siempre como cielo recurrente.


Te di mi despertar serenamente

dormido pero henchido de contento,

tomando de tu beso el alimento,

varado en tu cariño impenitente.


Festivo me acurruco a tu costado

ya que eres mi domingo preferido,

celeste y por la luz tornasolado.


Te di lo que mi piel ha recibido

candente y por tu cuerpo arrebolado:

el grato amanecer a ti debido.

Grato amanecer final que se acurruca en ese
anhelo de miradas y tiempos de amor, todo
entre el agasajo a la amada.
una bella obra llena de significados y
con un gran aporte lirico.
magnifico. luzyabsenta
 
Te di mi corazón resueltamente

vestido de jacinto y pensamiento;

a veces como tierno complemento

y siempre como cielo recurrente.


Te di mi despertar serenamente

dormido pero henchido de contento,

tomando de tu beso el alimento,

varado en tu cariño impenitente.


Festivo me acurruco a tu costado

ya que eres mi domingo preferido,

celeste y por la luz tornasolado.


Te di lo que mi piel ha recibido

candente y por tu cuerpo arrebolado:

el grato amanecer a ti debido.
Sentimiento que imprime versos con la tinta del corazón, muy bello este poema Esteban, saludos y abrazos.
 

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