Tristeza de niño

saturno50

Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.

 
Última edición:
Muchas veces la vida nos enseña por las malas y los juegos que en la niñez creemos bellos, no son más que torturas en el alma, luego el tiempo nos convierte en adultos para así entender al amor y también gozarlo y sufrirlo, nadie puede enseñar eso solo nuestro propio sino. ¡Profundo y magnífico poema! Un inmenso placer poder disfrutar de su inmensa y maravillosa poesía, Saturno50, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.
recuerdo de aquella etapa tan bella de cuando eramos inocente y no tenías las preocupaciones y cargo de la edad adulta... saludos amigo Vicent, no me tengas envidia tienes un bello estilo del cual yo estoy perdiendo por culpa de la poesía clásica... ganar una cosa es sacrificar otra..
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.

La niñez: el primer encuentro con la soledad y enfrentar la crudeza del mundo. Arrojado de la mano a la escuela se está inmerso en la selva de los miedos donde una sonrisa es desconfianza que se disipa a fuerza de insistencia. El recreo, algarabía y temor nuevo...
Magnífico poema nos ofreces tocando un tema tierno y susceptible: la soledad en el niño.
Un placer el recorrer de nuevo tus letras apreciado y Gran Poeta Saturno50.
anthua62
 
Preciosos y dolorosos versos Saturno, el peor crimen de la humanidad es dejar crecer a millones de pequeñitos entre la tristeza y la miseria, es justo que el mundo pague por su crimen, me encantó la sensibilidad con la que lloran tus versos, un enorme placer leerte, besos.
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.

Volver a la infancia con melancolía para rescatar los recuerdos y las huellas de los pasos que aún tienen mucho que decir en un presente, me gusta la emotividad y sensibilidad de tus bellos versos, saludos y abrazos.
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.

Me has trasladado a mi infancia más nostalgica con la bella meláncolía infantil de tus hermosos y certeros versos. Bellísimo poema amigo Saturno. Un abrazo. Paco.
 
Muchas veces la vida nos enseña por las malas y los juegos que en la niñez creemos bellos, no son más que torturas en el alma, luego el tiempo nos convierte en adultos para así entender al amor y también gozarlo y sufrirlo, nadie puede enseñar eso solo nuestro propio sino. ¡Profundo y magnífico poema! Un inmenso placer poder disfrutar de su inmensa y maravillosa poesía, Saturno50, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
Gracias, Daniel, como siempre, te saludo atentamente
 
Preciosos y dolorosos versos Saturno, el peor crimen de la humanidad es dejar crecer a millones de pequeñitos entre la tristeza y la miseria, es justo que el mundo pague por su crimen, me encantó la sensibilidad con la que lloran tus versos, un enorme placer leerte, besos.
Gracias, Mariposa Negra, por tu atención. Saludos cordiales
 
Volver a la infancia con melancolía para rescatar los recuerdos y las huellas de los pasos que aún tienen mucho que decir en un presente, me gusta la emotividad y sensibilidad de tus bellos versos, saludos y abrazos.
Gracias, Nancysant. Te saludo atentamente
 
recuerdo de aquella etapa tan bella de cuando eramos inocente y no tenías las preocupaciones y cargo de la edad adulta... saludos amigo Vicent, no me tengas envidia tienes un bello estilo del cual yo estoy perdiendo por culpa de la poesía clásica... ganar una cosa es sacrificar otra..
Gracias, Anthony. La envidia sana es muy sana. Te saludo atentamente.
 
La niñez: el primer encuentro con la soledad y enfrentar la crudeza del mundo. Arrojado de la mano a la escuela se está inmerso en la selva de los miedos donde una sonrisa es desconfianza que se disipa a fuerza de insistencia. El recreo, algarabía y temor nuevo...
Magnífico poema nos ofreces tocando un tema tierno y susceptible: la soledad en el niño.
Un placer el recorrer de nuevo tus letras apreciado y Gran Poeta Saturno50.
anthua62
Gracias, Anthua, por tu generoso comentario. Te lo agradezco mucho. Saludos cordiales de Saturno.
 
Niñez para aprender esa belleza de la vida,
aunque en el instante puedan parecernos
suaves suplicios. comenzar a sembrar para
que el amor tenga al final el gozo de y para
entregarse con vida. felicidades por la
profundidad del mensaje que marca el
poema. saludos siempre de luzyabsenta
Gracias, Luzyabsenta, por tu incondicional presencia y hasta pronto.
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.



Sensacional poema que nos impregna de las añoranzas infantiles, de ese azul de las tristezas... un placer leer, saludos, que vaya todo muy bien.
 
A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.


Y es que solemos pensar que la niñez es el período más feliz de la vida, pero no siempre es así. Muchas veces se crece entre privaciones y algo o mucho de desesperanza, y no siempre es cierto el lema "juventud, divino tesoro"...mas llega la alegría de la amistad, que es el verdadero tesoro de la vida. Me gustó mucho leerte, Saturno, que has tomado el nombre romano del dios del tiempo, Cronos. Un beso, con mucho cariño.
 
Y es que solemos pensar que la niñez es el período más feliz de la vida, pero no siempre es así. Muchas veces se crece entre privaciones y algo o mucho de desesperanza, y no siempre es cierto el lema "juventud, divino tesoro"...mas llega la alegría de la amistad, que es el verdadero tesoro de la vida. Me gustó mucho leerte, Saturno, que has tomado el nombre romano del dios del tiempo, Cronos. Un beso, con mucho cariño.
Gracias, María. En todas las etapas hay cosas buenas y malas. Aquí me he referido a la parte mas oscura de la niñez. Gracias por pasarte y saludos cordiales y besos poéticos de Saturno.
 

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