A veces, de niño, todo es triste,
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.
a veces el invierno húmedo y frío,
caen gotas de lluvia sobre cartón
mojado que deja un aire sombrío.
Rompe el silencio una moto en la calle
y queda flotando en mi casa la soledad
de un sonido huérfano y suspendido.
El repelón de las rodillas, toallitas
de colonia tras las orejas y los tobillos.
¡Qué cochinillo!
No, son otros tiempos de chocolate,
mantequilla y poca carne...
en el bocadillo.
La canica de hierro se me ha perdido,
alegría y estatus estremecido,
ahogado en las lágrimas formando un río.
Los gigantes de ahora no entienden,
no se enseña en las escuelas
lo que he sufrido;
que el amor no se siembra
si no ha llovido.
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