Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Un racimo de días maduros, un sombrero negro sonriente,
la ventana te conoce bien, te ha visto del derecho y del revés,
el tejado de enfrente ríe gatos, tu árbol favorito se ha enamorado,
la paloma blanquita te mira sabiendo que en tu mano nace comida,
las nubes siempre son distintas, el sol lo sabe todo,
un cigarrillo nunca estorba,
tus dedos desnudos guardan versos,
poemas escondidos debajo de las uñas,
sales a la calle a escuchar la vida,
ves miradas tan bellas como la flor más hermosa,
otras pasan muy deprisa sin decir nada,
quisieras pararte un momento en cada una de ellas,
decirles que tú eres tú y preguntarles quienes son,
es imposible este intercambio,
por eso escribes en tu libreta amarilla
inventando historias de amores imposibles,
tus palabras se convierten en besos en el papel,
en caricias de luna bella,
en lágrimas de agua fresca,
en sueños sin final conocido,
en canciones de amor,
en puro rock ‘n’ roll rebelde,
en un vals vienes,
en melancolía a granel…
y todo a base de deseos azules
como los ojos de ella,
la mariposa que tiene tu corazón secuestrado,
dulce visión escurridiza de labios de mar en calma,
cuando te encuentras con sus latidos
sus ecos cierran las cortinas del mundo que os rodea
y en su boca el tiempo es poca cosa,
todo ocurre muy deprisa y te das cuenta entonces
de que otra vez estabas soñando,
de que Paula nunca te ha besado,
de que solo es tu amiga porque ella quiere serlo,
y vuelves a tus besos de papel una y otra vez
pronunciando mil veces su nombre
y escribiendo poemas soñadores para en ellos besarla.
la ventana te conoce bien, te ha visto del derecho y del revés,
el tejado de enfrente ríe gatos, tu árbol favorito se ha enamorado,
la paloma blanquita te mira sabiendo que en tu mano nace comida,
las nubes siempre son distintas, el sol lo sabe todo,
un cigarrillo nunca estorba,
tus dedos desnudos guardan versos,
poemas escondidos debajo de las uñas,
sales a la calle a escuchar la vida,
ves miradas tan bellas como la flor más hermosa,
otras pasan muy deprisa sin decir nada,
quisieras pararte un momento en cada una de ellas,
decirles que tú eres tú y preguntarles quienes son,
es imposible este intercambio,
por eso escribes en tu libreta amarilla
inventando historias de amores imposibles,
tus palabras se convierten en besos en el papel,
en caricias de luna bella,
en lágrimas de agua fresca,
en sueños sin final conocido,
en canciones de amor,
en puro rock ‘n’ roll rebelde,
en un vals vienes,
en melancolía a granel…
y todo a base de deseos azules
como los ojos de ella,
la mariposa que tiene tu corazón secuestrado,
dulce visión escurridiza de labios de mar en calma,
cuando te encuentras con sus latidos
sus ecos cierran las cortinas del mundo que os rodea
y en su boca el tiempo es poca cosa,
todo ocurre muy deprisa y te das cuenta entonces
de que otra vez estabas soñando,
de que Paula nunca te ha besado,
de que solo es tu amiga porque ella quiere serlo,
y vuelves a tus besos de papel una y otra vez
pronunciando mil veces su nombre
y escribiendo poemas soñadores para en ellos besarla.