lesmo
Poeta veterano en el portal
Quien se quiera librar del desengaño
renuncie del amor hacer bandera
y piense que hermosura tal vez fuera
por causa del desdén, también de daño.
Aunque lo que diré parezca extraño:
exceso de virtud cansa a cualquiera,
para aguantar a un santo, si lo hubiera,
solo vale una santa en el apaño.
Bellezas se conoce que terminan,
aquel de gran virtud también la exige,
observa, mide y juzga con su vara,
y a veces con miradas que fulminan.
Quien sabe sus defectos los transige
poniendo al que los tiene buena cara.
renuncie del amor hacer bandera
y piense que hermosura tal vez fuera
por causa del desdén, también de daño.
Aunque lo que diré parezca extraño:
exceso de virtud cansa a cualquiera,
para aguantar a un santo, si lo hubiera,
solo vale una santa en el apaño.
Bellezas se conoce que terminan,
aquel de gran virtud también la exige,
observa, mide y juzga con su vara,
y a veces con miradas que fulminan.
Quien sabe sus defectos los transige
poniendo al que los tiene buena cara.
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