Madre

Alfredo23

Poeta recién llegado
Se que me odias madre,
sobreviví al aborto y arruine tu vida.
No tenías amor por mi, madre,
mis llantos para ti, eran la más horrible sinfonía.

Yo solo quería amarte
y pensé que el tiempo me iba a brindar tu cariño;
hoy comprendo madre, que solo fui un estorbo, un punto y aparte...
arruine tu cuerpo y hoy lo único que tengo es este odio mío.

Crecí con un amor pobre y escaso
y sin saber lo que era el fuego materno;
sabiendo que nadie me confiaría un asqueroso abrazo
jure que mi odio estaba listo para mantener a un sentimiento muerto.

Y todos aquellos que me hicieron sufrir ahora vivirán lo mismo,
están aquí madre, en frente de mi, atrás, a los costados...
los estoy mirando, madre, y les sonrío.
Estoy listo para darles a todos un cariño no correspondido.

¿Viste, madre?, ¿viste quién viene conmigo?
Por fin usaré ese artefacto que te disgustaba un poco, menos que yo,
¿recuerdas? el que usaste para llegar al infierno y a su frío.
Las personas no desconfían, son tan torpes y tan ingenuas, pobres.

Alguien me saludo en este momento,
que asco, maldije a la pobre señora y a su hijo.
Ya vi quien será el primer cuerpo que adorne el pavimento...
El niño, su madre, una pareja, cuatro hombres, que tierno...

¡Bang, bang! el silencio se rompe,
sus gritos son el mejor himno que puedo escuchar ahora;
¡sufran, sufran y vivan lo que me hicieron vivir!
Otras dos personas han caído, ¡corran!

¡Maldita sea, madre! se me han acabado los tiros,
estoy nervioso madre, ya no estoy feliz; tengo miedo...
Me quedan cinco balas más, escucho sirenas, estoy perdido...
Los últimos cuatro tiros son para dos madres y sus dos bonitos hijos.

El último de ellos es para mi,
¡madre, perdóname, yo te perdono a ti!
Ahora me miran, con miedo, aún huyen...
quisiera que alguien me abrazara fuerte ahora.

Pero nada, no hay nadie a mi alrededor,
hasta mis cadáveres me tienen asco;
la policía ha llegado, yo soy el queso y ellos el roedor,
veo a diez, me gritan que tire el arma, ahora madre, soy manso.

Madre, ¿eres tú?, ¿esa es tu sonrisa, la que nunca me dejaste ver?
¡Qué hermosa es madre mía!, me estás mirando...
¿Quieres que vaya contigo?, que hermoso ser...
¿Por qué estiras tus brazos?, sí, madre, tendré cuidado.

¡Quieres abrazarme, madre y besarme!
comienzo a sentir tu calor,
quiero irme contigo, quiero esfumarme.
Que bonitos son tus ojos cuando ríes, tienen el fulgor del sol.

Estoy convencido, quiero estar contigo, madre;
se que por fin nos llevaremos bien y nos querremos demasiado.
El arma sube a mi cráneo, pero no tengo miedo, solo nervios.
El último ruido que escuche no dura nada, después silencio...

Madre mía, ven, tengo frío...
Sí, madre, abrázame como siempre lo imaginé.
Tu hijo al fin está aquí, contigo;
al fin seremos felices, perdóname madre, de ahora en adelante,
siempre te cuidaré.

Tu pequeño niño llegó para hacerte compañía
y tú, la mejor mamá de este lugar impío
me da su amor como nunca antes;
¡Que hermoso, que hermoso es, el amor de una madre!
 
Fascinante y conmovedor poema, Alfredo.
Ahora no puedo seguir pero lo haré en cuanto pueda ¿vale?

Un abrazo.
Esa relación de amor odio que te perturba, donde buscas con desespero, ese tal vez calor, paz, ese algo que te deje lleno,de ese" yo" que te falta, y luego nada, y esperas y nada, y la respuesta, una locura nacida del dolor y la impotencia , del desprecio, de no saber adonde perteneces, acto final, el desenlace como solución, horroroso como el desamor de una madre, que hace desquiciar el corazón y la razón de ese hijo.( aunque en la realidad este hijo debe considerarse, un vencedor, una flor que nace del cardo, un titán,por que muchos lo amaran por ser un ave fenix .) hay muy pocos de esos amigo. mis saluditos un crudo poema pero real.
 
Última edición:
La historia es sobrecogedora. El verso inicial es quizá el más impactante y ya captura al lector para seguir leyendo y recorrer ese descenso en espiral del narrador hasta el final en que la mente rota es ya evidente y se despide proyectando su único deseo y cerrando el círculo con el principio.

Uno no puede evitar preguntarse hasta dónde esta verdad que cuenta el poema es la tuya o la tomaste prestada para escribir. Creo que es un poema valiente, de esos que poca gente se atrevería a escribir, por pudor, por vergüenza.

No sé si se podría condensar un poco más la acción, reducir un poco la parte narrativa que el lector pueda imaginar fácilmente, para que cobre mayor peso el recorrido emocional.
 
Se que me odias madre,
sobreviví al aborto y arruine tu vida.
No tenías amor por mi, madre,
mis llantos para ti, eran la más horrible sinfonía.

Yo solo quería amarte
y pensé que el tiempo me iba a brindar tu cariño;
hoy comprendo madre, que solo fui un estorbo, un punto y aparte...
arruine tu cuerpo y hoy lo único que tengo es este odio mío.

Crecí con un amor pobre y escaso
y sin saber lo que era el fuego materno;
sabiendo que nadie me confiaría un asqueroso abrazo
jure que mi odio estaba listo para mantener a un sentimiento muerto.

Y todos aquellos que me hicieron sufrir ahora vivirán lo mismo,
están aquí madre, en frente de mi, atrás, a los costados...
los estoy mirando, madre, y les sonrío.
Estoy listo para darles a todos un cariño no correspondido.

¿Viste, madre?, ¿viste quién viene conmigo?
Por fin usaré ese artefacto que te disgustaba un poco, menos que yo,
¿recuerdas? el que usaste para llegar al infierno y a su frío.
Las personas no desconfían, son tan torpes y tan ingenuas, pobres.

Alguien me saludo en este momento,
que asco, maldije a la pobre señora y a su hijo.
Ya vi quien será el primer cuerpo que adorne el pavimento...
El niño, su madre, una pareja, cuatro hombres, que tierno...

¡Bang, bang! el silencio se rompe,
sus gritos son el mejor himno que puedo escuchar ahora;
¡sufran, sufran y vivan lo que me hicieron vivir!
Otras dos personas han caído, ¡corran!

¡Maldita sea, madre! se me han acabado los tiros,
estoy nervioso madre, ya no estoy feliz; tengo miedo...
Me quedan cinco balas más, escucho sirenas, estoy perdido...
Los últimos cuatro tiros son para dos madres y sus dos bonitos hijos.

El último de ellos es para mi,
¡madre, perdóname, yo te perdono a ti!
Ahora me miran, con miedo, aún huyen...
quisiera que alguien me abrazara fuerte ahora.

Pero nada, no hay nadie a mi alrededor,
hasta mis cadáveres me tienen asco;
la policía ha llegado, yo soy el queso y ellos el roedor,
veo a diez, me gritan que tire el arma, ahora madre, soy manso.

Madre, ¿eres tú?, ¿esa es tu sonrisa, la que nunca me dejaste ver?
¡Qué hermosa es madre mía!, me estás mirando...
¿Quieres que vaya contigo?, que hermoso ser...
¿Por qué estiras tus brazos?, sí, madre, tendré cuidado.

¡Quieres abrazarme, madre y besarme!
comienzo a sentir tu calor,
quiero irme contigo, quiero esfumarme.
Que bonitos son tus ojos cuando ríes, tienen el fulgor del sol.

Estoy convencido, quiero estar contigo, madre;
se que por fin nos llevaremos bien y nos querremos demasiado.
El arma sube a mi cráneo, pero no tengo miedo, solo nervios.
El último ruido que escuche no dura nada, después silencio...

Madre mía, ven, tengo frío...
Sí, madre, abrázame como siempre lo imaginé.
Tu hijo al fin está aquí, contigo;
al fin seremos felices, perdóname madre, de ahora en adelante,
siempre te cuidaré.

Tu pequeño niño llegó para hacerte compañía
y tú, la mejor mamá de este lugar impío
me da su amor como nunca antes;
¡Que hermoso, que hermoso es, el amor de una madre!
Un poema inundado por la tristeza que llega al alma del lector. Fue un gusto leerte.
Un fortísimo abrazo.
 
Me pareció bastante triste, pero igual de impactante. Gracias por compartirlo, de verdad que arruga un poquito el corazón y aunque estaba buscando palabras para unas cartas bonitas que estaba preparando a mi mamá... igual lo disfruté mucho!!!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba