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No somos ratas

musador

esperando...
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.
 
Última edición:
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona que carga con su cuita
se educa con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Enhorabuena por vuestra profunda reflexión...ha sidoun verdadero placer...
 
Enhorabuena por vuestra profunda reflexión...ha sidoun verdadero placer...
En el vértigo de la vida urbana, multiplicado hoy por los alcances de internet, las relaciones humanas tienden a degradarse, eludiendo sobre todo el compromiso. Un ejemplo bastante claro de esto es el toma y daca de comentarios en las redes sociales, donde tantas veces se recurre al elogio fácil eludiendo el mayor detalle que exigiría más tiempo y, sobre todo, compromiso. La imagen de la mano que deja la monedita y se retira pretende expresar eso. Suele justificarse esta actitud con el argumento del «aliento»: esa monedita «alienta» a nuestro prójimo, se dice. En la docencia, soy docente hace muchos años, se manifiesta el mismo fenómeno: docentes que recurren al elogio rápido para eludir el compromiso de la crítica. En el fondo las justificaciones de este tipo de mezquindades, que es lo que son, se basan en un esquema pavloviano de las relaciones humanas, donde ponemos a nuestros semejantes la piel de las ratas, que solo necesitan estímulos para orientarse en sus laberintos. Esta degradación de nuestro concepto del prójimo, inducida por esquemas de relaciones humanas tan superficiales, es la que traté de enfatizar en mi poema.
Por supuesto, bien puede suceder que si invitas a cenar a un mendigo este te diga «solo te he pedido una moneda», la degradación no es unilateral.

gracias, Ricardo
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Aparte de la unidad que puede que le falte, parece ser que le falta bastante claridad: pretendía que fuera un poema anticonductista. El conductismo, en sus versiones banales y reduccionistas, me indigna. Se sostiene en los aspectos más primitivos de la psicología, reduciendo al ser humano a su ego y sus apetitos.
Agregué un par de comas, que ya me habían hecho dudar, al «que carga con su cuita», creo que queda mejor así. Cuando lo escribí, pretendí con esta frase orientarme a adultos, aunque tal vez no sea muy atinado: los niños suelen tener sus gravísimas cuitas. En cualquier caso creo que el aprendizaje es para los niños una cosa muy distinta que para los adultos.
No que estuviera mal, pero también cambié «se educa» por «aprende» atendiendo a tu crítica.

gracias
abrazo
Jorge
 
Al ser humano hay que comprenderlo de un modo integral, y en eso cualquier teoría psicológica será siempre una hipótesis de aspectos parciales. Pero si de lo que se trata es de predecir una conducta o un rendimiento, no estará de más que confiemos en las teorías conductuales. Sirven de mucho para explicar las adicciones y la motivación. Cada respuesta de un compañero de Mundopoesía actúa como un refuerzo positivo para emitir la conducta de publicar. Esa dinámica fue muy importante para mí, en mis inicios, y creo que mucha gente se identificará con lo que digo. En la génesis de cada vocación hay una cadena de premios que forjan un destino, por eso es tan importante apoyar a quien empieza, algo que a mí no me sale muy bien, aunque lo intento. Un saludo.
Todo depende de que entiendas por "apoyar", estimado Luis. Aún recuerdo agradecido tu apoyo amistoso y crítico cuando empecé con estas cosas, tan distinto de los "generosos elogios" del conductismo halagüeño. Sí, el conductismo explica muchas cosas, pero como modelo psicológico es degradante, a mi criterio.

abrazo
j.
 
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.
El soneto, perfecto. Pero en cuanto al contenido, tengo mis reservas. Cierto es que muchos de nosotros sosegamos nuestra conciencia con limosnas, pero no es menos cierto que la población trabajadora no es culpable, en primera instancia, de la pobreza imperante, y digo en primera porque en segunda sí lo es, ya que no ha tenido los bemoles de alzarse en un grito mundial y colectivo para erradicar de los puestos de poder a las corporaciones que son la simiente de los males que acongojan al Mundo. Y si así no ha sido, ni es, es porque la mayoría de esa población sí son ratas, ratas, borregos, esclavos, y así nos va. A veces me dan ganas de renegar de la condición de Homo-Sapiens, y sueño con otro Mundo habitado solo por gentes aguerridas y libres.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Bueno, José, comparto bastante tu pesimismo cínico. Pero detesto visceralmente a los que tratan a la gente «bondadosamente» como a ratas. Aunque sea solo porque no llevamos cola, deberían hacer una diferencia, ¿no crees?

gracias y abrazo
Jorge
 
te busq
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Mi querido amigo, muy filosófico es tu soneto y creo que tienes razón, a veces nos tratan como ratas, el laberinto no los ponen cada vez más difícil y creen que solo hay pequeñas mentes ratunas capaces de moverse solo por el estimulo de la recompensa y olvidan que hay manos altruistas que guían sus pasos por otros laberintos, más difíciles, pero más gratificantes, no es caridad ni compasión, son derechos, que no teníamos que pedirlos pues nos pertenecen y no los pedimos, los reclamamos y son esas mentes prepotentes las que no saben distinguir, como siempre es un placer pasar por tus letras.
Un abrazo Carmen
 
te busq


Mi querido amigo, muy filosófico es tu soneto y creo que tienes razón, a veces nos tratan como ratas, el laberinto no los ponen cada vez más difícil y creen que solo hay pequeñas mentes ratunas capaces de moverse solo por el estimulo de la recompensa y olvidan que hay manos altruistas que guían sus pasos por otros laberintos, más difíciles, pero más gratificantes, no es caridad ni compasión, son derechos, que no teníamos que pedirlos pues nos pertenecen y no los pedimos, los reclamamos y son esas mentes prepotentes las que no saben distinguir, como siempre es un placer pasar por tus letras.
Un abrazo Carmen
Muchas gracias, querida Carmen. Creo que has dado una buena interpretación a mi poema, en tu defensa del derecho a la solidaridad humana entre iguales, tan humana. Exitosa es sin duda esta concepción ratuna del comportamiento humano: así anda el mundo...

abrazo
Jorge
 
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Un soneto profundo con mucha sustancia musador. El tema del aprendizaje es complicado, no creo que haya una fórmula mágica donde realmente el premio o el castigo lleven irremediablemente hacia él.Que uno y otro guíen las conductas depende de cada persona. En cuanto a la caridad creo que es una manera de acallar conciencias para que todo siga igual. Todo el mundo detesta las ratas, esas grandes supervivientes en todas las catástrofes, azote de la humanidad a la hora de viajar y transmitir enfermedades, tenemos bastantes similitudes con ellas por mucho que las despreciemos. Me está quedando muy pesimista el comentario así que diré a nuestro favor que afortunadamente como dices en el último terceto el instinto ha sido superado por esa capacidad de pensar y de transformar las relaciones humanas.
Un placer leerte Jorge
Saludos y feliz día en este año que se nos va
 
Es tan triste de ver como se piensa (cómo)
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.
Es curiosa la manera en la que un texto poético, tan claro como este, se brinda a tan diversas interpretaciones. Si lo llevo a nuestro plano, el plano de las cosas que conversamos a diario en nuestras bitácoras, tiene sentido; si a un plano más general, también. A mí, particularmente, me parecen detestables los borregos ─cuando digo «borregos» me refiero, por supuesto, a las personas gregarias─. así que ya sabrás por qué me siento tan identificado con el mensaje moral de lo que aquí denuncias con tanta fuerza poética.
Es lamentable ver cómo estas personas se convierten en 'lambucios' del estímulo y cómo algunos sistemas adoptan filosofías que se aprovechan de las vulnerabilidades y necesidades humanas para crear adeptos y adictos a sus intereses.
Me gusta el diminutivo de «moneda» que usas en el segundo cuarteto. Mosca con el «como» del primer verso: lleva acento.
Te dejo, hermanito. Tengo prisa. Resulta que hoy me toca ir, con unos compañeros ratas, a buscar mi ignominiosa bolsa del CLAP, jejeje
Un abrazo. Nos vemos.
 
Última edición por un moderador:
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.


De acuerdo con Elhi en la necesitad de acentuar ese "cómo" del primer verso.
Bueno, yo no soy tan pesimista, creo en el ser humano , y aunque dentro de la especie, encontramos de todo, hombres libres y juiciosos, irresponsables, ratas, borregos, superhombres, ególatras.... yo pienso que la mayoría de la gente no somos ratas ni borregos, aunque sí, seres con muchas imperfecciones. Las ratas y los semidioses creo que son pocos, la verdad. Yo creo haber captado el sentido del poema y estoy de acuerdo con Veles con su posición al procurar animar a la gente que escribe en el portal, eso sí, siendo honesto con lo que uno escribe en el comentario. Así que, me quedo con la parte de que no somos ratas ni bufones cortesanos, aunque al igual que las meigas, "haberlas , haylas". En lo formal, perfecto el poema. Lo que más me gustó fue el último verso.

Saludos, Jorge
 
Última edición:
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Un soneto soberbio Jorge, que saca a relucir las bajezas humanas, y la poca ambición que demostramos cuando pudiendo tener mucho más nos conformamos con las migas. El tema, que por otra parte es muy actual aborda una reflexión dramática y profunda. No hace mucho tuve la ocasión de escribir un soneto que hablaba de lo mismo titulado ¿Qué nos cuesta llenar una alcancía? por lo que me siento muy identificado con el tema.

Un abrazo, estimado,

Miguel Ángel.
 
Un soneto profundo con mucha sustancia musador. El tema del aprendizaje es complicado, no creo que haya una fórmula mágica donde realmente el premio o el castigo lleven irremediablemente hacia él.Que uno y otro guíen las conductas depende de cada persona. En cuanto a la caridad creo que es una manera de acallar conciencias para que todo siga igual. Todo el mundo detesta las ratas, esas grandes supervivientes en todas las catástrofes, azote de la humanidad a la hora de viajar y transmitir enfermedades, tenemos bastantes similitudes con ellas por mucho que las despreciemos. Me está quedando muy pesimista el comentario así que diré a nuestro favor que afortunadamente como dices en el último terceto el instinto ha sido superado por esa capacidad de pensar y de transformar las relaciones humanas.
Un placer leerte Jorge
Saludos y feliz día en este año que se nos va
Las ratas son admirables en muchísimos aspectos, estimada Valen, pero la maravillosa lógica que rige su comportamiento no es la misma que la de los humanos, en los mejores casos. Es cierto que los humanos nos regimos por diversas lógicas, a veces encontradas, a veces ratunas, pero mi poema pretende resaltar la posibilidad de evitar esta degradación de la humanidad. Difícil menester cuando nos bombardean con estímulos y amenazas para tratar de encauzarnos...

abrazo
Jorge
 
Es tan triste de ver como se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Ya era hora que entrara a uno de tus poemas, jaja
Excelente soneto, nos dejas muestra de tu buen hacer poético.
Un abrazo.
 
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.


Me ha encantado este soneto, sobre todo en su mensaje final:
"sabemos distinguir los que es distinto."

Genial.
Un abrazo.
 
Me ha encantado este soneto, sobre todo en su mensaje final:
"sabemos distinguir los que es distinto."

Genial.
Un abrazo.
¡Vaya! Sospecho que has hecho una muy oportuna asociación entre ese verso y ciertas lecturas tuyas de este día... No somos ratas, amigo, no queremos ser ratas, ¡no!

abrazo
j.
 
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Buena reflexión sobre distinguir la caridad de la solidaridad, lastimosamente cada cabeza es un mundo y nadie escarmienta en zapato ajeno.
 
Es curiosa la manera en la que un texto poético, tan claro como este, se brinda a tan diversas interpretaciones. Si lo llevo a nuestro plano, el plano de las cosas que conversamos a diario en nuestras bitácoras, tiene sentido; si a un plano más general, también. A mí, particularmente, me parecen detestables los borregos ─cuando digo «borregos» me refiero, por supuesto, a las personas gregarias─. así que ya sabrás por qué me siento tan identificado con el mensaje moral de lo que aquí denuncias con tanta fuerza poética.
Es lamentable ver cómo estas personas se convierten en 'lambucios' del estímulo y cómo algunos sistemas adoptan filosofías que se aprovechan de las vulnerabilidades y necesidades humanas para crear adeptos y adictos a sus intereses.
Me gusta el diminutivo de «moneda» que usas en el segundo cuarteto. Mosca con el «como» del primer verso: lleva acento.
Te dejo, hermanito. Tengo prisa. Resulta que hoy me toca ir, con unos compañeros ratas, a buscar mi ignominiosa bolsa del CLAP, jejeje
Un abrazo. Nos vemos.
Es compleja la cosa si la tomas por el lado de la gregariedad... Creo que el hombre gregario no es necesariamente el borrego, también hay los que se suman a un colectivo concientemente para construir obras que serían imposibles a un individuo aislado. Creo que un tema interesante de tratar en el contexto ratuno es el de la publicidad: por ejemplo, te cuento que me llaman por teléfono un par de veces al día para pasarme grabaciones de publicidad de Macri; ¿que concepto tiene del ciudadano el que organiza semejante campaña? Lo grave del caso es que tienen éxito: míralo a Trump. Pensar en estas cosas que rigen estadísticamente el comportamiento humano es deprimente, la verdad...

abrazo
J.
 
De acuerdo con Elhi en la necesitad de acentuar ese "cómo" del primer verso.
Bueno, yo no soy tan pesimista, creo en el ser humano , y aunque dentro de la especie, encontramos de todo, hombres libres y juiciosos, irresponsables, ratas, borregos, superhombres, ególatras.... yo pienso que la mayoría de la gente no somos ratas ni borregos, aunque sí, seres con muchas imperfecciones. Las ratas y los semidioses creo que son pocos, la verdad. Yo creo haber captado el sentido del poema y estoy de acuerdo con Veles con su posición al procurar animar a la gente que escribe en el portal, eso sí, siendo honesto con lo que uno escribe en el comentario. Así que, me quedo con la parte de que no somos ratas ni bufones cortesanos, aunque al igual que las meigas, "haberlas , haylas". En lo formal, perfecto el poema. Lo que más me gustó fue el último verso.

Saludos, Jorge
Gracias, Luis Adolfo. ¿Animar a la gente? Totalmente de acuerdo. Pero animar a la gente se hace tratándola como gente, y como gente adulta que es lo que casi todos somos. La sana crítica es alentadora, porque le da al criticado la perspectiva de avanzar. El elogio compasivo, en cambio, la congela en su supuesta mediocridad: de nada sirve la persistencia si es en los errores.
abrazo
Jorge
 
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

Me resulta una reflexión interesante hecha soneto. Siento que picotea en la responsabilidad que deberíamos asumir... de parte y parte. Puede ser tan cómodo ser mendigo como dar la moneda. Lo difícil, pero ético, es no mendigar, y hacer lo que se pueda completo.

En cuanto al último terceto no sé... a veces me parece que es todo lo contrario: nos permitimos que el instinto rija nuestras vidas (y lo hacemos con maliciosa consciencia, además), actuamos como bufones... no muy cortesanos que se diga y nos hacemos los que no sabemos distinguir lo que es distinto, especialmente cuando lo distinto es lo bueno.

Un placer comentar su buen soneto, compañero.
 
Un soneto soberbio Jorge, que saca a relucir las bajezas humanas, y la poca ambición que demostramos cuando pudiendo tener mucho más nos conformamos con las migas. El tema, que por otra parte es muy actual aborda una reflexión dramática y profunda. No hace mucho tuve la ocasión de escribir un soneto que hablaba de lo mismo titulado ¿Qué nos cuesta llenar una alcancía? por lo que me siento muy identificado con el tema.

Un abrazo, estimado,

Miguel Ángel.
Me alegra que el soneto te haya gustado, estimado Miguel Ángel. Sí, creo que el tema es de mucha actualidad, con tanta tendencia que hay hoy día a las relaciones superficiales basadas en la hipocresía.

abrazo
J.
 
Yo en el año en que hice" el piano " ,no caí ni en comas ni en esas palabras inexistentes, ni en el principio..."envuelto en una especie de sudario" siguiendo"y un cartel que decía de ocasión" que es cierto que parece que va enlazado, y la verdad tampoco al reeditarla ahora me he dado cuenta de los fallos,"ya la estoy arreglando " y gracias a ti desde luego,pero que me digas que parece que me estoy riendo de vosotros "no, eso no me lo digas"porque la palabra malicia gracias a Dios está a años luz de mi pensamiento ,soy
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?

De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.

No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.

No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.

lo contrario según los que me conocieron y los que me conocen ahora,marga
 
Yo en el año en que hice" el piano " ,no caí ni en comas ni en esas palabras inexistentes, ni en el principio..."envuelto en una especie de sudario" siguiendo"y un cartel que decía de ocasión" que es cierto que parece que va enlazado, y la verdad tampoco al reeditarla ahora me he dado cuenta de los fallos,"ya la estoy arreglando " y gracias a ti desde luego,pero que me digas que parece que me estoy riendo de vosotros "no, eso no me lo digas"porque la palabra malicia gracias a Dios está a años luz de mi pensamiento ,soy


lo contrario según los que me conocieron y los que me conocen ahora,marga
Hola, Marga. Yo no te he dicho nada ni de risas ni de malicia: te he hablado de falta de respeto. En cualquier caso, este es mi tema y no me parece un lugar apropiado para discutir el caso.
abrazo
J.
 
Bueno como el Piano ya no está en la página no recuerdo lo que me decías,el caso es que gracias a ti, el Piano ha sido recortado, corregido
en palabras no existentes , bastante modificado en gramática ,cortado varias estrofas...repito gracias a ti va siendo poco a poco - el Piano-
necesito tiempo ,veré lo las -comas ,lo demás son palabras que se lleva el viento lo que importa es salvar esta poesía ya que está ahí con ese título.Todos gritamos, y a veces exageramos las cosas hablando ,yo misma al cabo del día "los chillidos que daré" ¿ y qué?,lo que hace falta es hacer las cosas que estés haciendo- bien- y sino hubiera sido por tu alteración, yo es que ni me había dado cuenta de que estaba llenito de errores y lo sigo corrigiendo gracias a Jorge Musador, un beso marga....p.d: quiero que sepas ,que sé, que las de los árboles están con grandes defectos gramaticales y de contenido , he ojeado 2 uf, iré despacio corrigiendo las ya editadas y sobre todo leeré a los grandes clásicos y a vosotros, es muy necesario para mí, menos mal que lo comprendo,
Hola, Marga. Yo no te he dicho nada ni de risas ni de malicia: te he hablado de falta de respeto. En cualquier caso, este es mi tema y no me parece un lugar apropiado para discutir el caso.
abrazo
J.
 
Ya era hora que entrara a uno de tus poemas, jaja
Excelente soneto, nos dejas muestra de tu buen hacer poético.
Un abrazo.
Gracias, estimado, me alegra que el soneto te haya gustado. Son cuestiones a veces difíciles, en la vorágine del tiempo muchas veces tratamos al prójimo sin prestar atención, sin el debido respeto, con una piedad que encubre el desprecio. Así anda el mundo...
abrazo
J.
 
Buena reflexión sobre distinguir la caridad de la solidaridad, lastimosamente cada cabeza es un mundo y nadie escarmienta en zapato ajeno.
Gracias, estimado Arnet. En cada cultura el hombre tiene cierto concepto de la humanidad; si se analizan hoy las inversiones que se realizan en publicidad, y la calidad de la publicidad misma, se tendrá una idea aproximada de como el capital concibe al hombre y sus apetitos. El tema de la caridad, tan pregonado, es muchas veces un recurso publicitario más.

abrazo
J.
 

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