musador
esperando...
Es tan triste de ver cómo se piensa
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?
De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.
No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.
No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.
en la gente que el mundo nuestro habita:
¿la persona, que carga con su cuita,
aprende con castigo y recompensa?
De caridad vestimos nuestra ofensa
cuando al que nuestra mano necesita
dejamos una pobre monedita
para premiarlo por su lucha intensa.
No somos como ratas los humanos
descifrando un aciago laberinto,
ni son siempre mendigas nuestras manos.
No rige nuestras vidas el instinto,
ni actuamos de bufones cortesanos:
sabemos distinguir lo que es distinto.
Última edición: