No vengas a culparme

RAMIPOETA

– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.
 
Última edición:
Pero si sois una misma cosa...
Hombre, no lo olvides.
Pertenecéis al Sur, que es grande y bendito por siempre.
Y se esparce, en los 22 universos paralelos.
Dando pie a diversas formas de ver la música, o la pintura.
O la tecnología. Sin que unos estilos superen a los otros.
Es perfección, al unísono.
 
Pero si sois una misma cosa...
Hombre, no lo olvides.
Pertenecéis al Sur, que es grande y bendito por siempre.
Y se esparce, en los 22 universos paralelos.
Dando pie a diversas formas de ver la música, o la pintura.
O la tecnología. Sin que unos estilos superen a los otros.
Es perfección, al unísono.
Gracias Nommo, pues la verdad, yo solo escribo ficción,
felizmente, no tengo que lamentar de algo así,
solo es imaginación, algo hay que escribir.
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.

Rapsoda, un poema con carácter y mucha fuerza en su voz, muy determinante. Me encanta el estilo que utiliza muy acorde con las rimas, que dan mayor encanto a su versar.
Un placer leerle.
Un abrazo grande.
Darío.
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.
Ayyy Ramiro, el olvido nunca lega cuando se trata de un amor verdadero, pero la culpa sí llega en innumerables ocasiones, en todas aquellas en que el amor no descansa en la confianza y entrega. Me ha encantado este bello y emotivo poema, siempre me encanta todo cuanto te leo. Besazos querido amigo, llenos de admiración y de cariño...muááááćksss...
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.
El olvido en ocasiones no se produce cuando
el amor es ancla y se ofrece desde ese sublime
espacio de la entrega llena. Emociones y sobre
todo hallagos en esos gestos ductiles de la
memoria. felicidades. encantado de leer.
saludos. luzyabsenta
 
A veces hay que despertar del letargo a quién se ama, para que no olvide que el amor se riega a diario y si esto no sucede se puede correr el riesgo de marchitar el jardín. ¡Magnífico poema! Un placer disfrutar de su profunda y sentenciosa poesía, Ramipoeta, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
A veces hay que despertar del letargo a quién se ama, para que no olvide que el amor se riega a diario y si esto no sucede se puede correr el riesgo de marchitar el jardín. ¡Magnífico poema! Un placer disfrutar de su profunda y sentenciosa poesía, Ramipoeta, reciba la más cordial felicitación y saludo.
Mil gracias Daniel por la generosidad del la VISITA.
 
El olvido en ocasiones no se produce cuando
el amor es ancla y se ofrece desde ese sublime
espacio de la entrega llena. Emociones y sobre
todo hallagos en esos gestos ductiles de la
memoria. felicidades. encantado de leer.
saludos. luzyabsenta
Mil gracias LUZYABSENTA, DE CORAZÓN AGRADEZCO VUESTRA GENEROSIDAD.
 
Ayyy Ramiro, el olvido nunca lega cuando se trata de un amor verdadero, pero la culpa sí llega en innumerables ocasiones, en todas aquellas en que el amor no descansa en la confianza y entrega. Me ha encantado este bello y emotivo poema, siempre me encanta todo cuanto te leo. Besazos querido amigo, llenos de admiración y de cariño...muááááćksss...
Gracias mi querida Chabelita siempre serán gratificantes tus visitas.
 
Rapsoda, un poema con carácter y mucha fuerza en su voz, muy determinante. Me encanta el estilo que utiliza muy acorde con las rimas, que dan mayor encanto a su versar.
Un placer leerle.
Un abrazo grande.
Darío.
Mil gracias Darío,de corazón agradezco la gentileza.
Fuerte abrazo en mi atento saludo buen amigo.
 
Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!
bello soneto amigo, siempre recriminatorio, es un estilo muy grande el suyo...
saludos.
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.

Siempre son muy interesantes las historias que nos cuentas con tus poemas y de admirar tu maravillosa inspiración para poemas de amor. Es un placer leer querido amigo Ramiro, un abrazo, que vaya todo muy bien.
 
No vengas a culparme

Como olvidar la tarde, mustia, fría,
acompaño a la lluvia una tormenta,
trinabas de alegría muy contenta
mientras mi corazón se estremecía.

El cristal opalino de tus ojos
notificaba a tu encubierta pena,
consiente que emigrando se condena
a ser esclava y a vivir de hinojos.

Así lo entiendo, y es normal que duela,
porque al final, el alma se lastima
contemplando a la nave que te lleva.

La angustia por el viaje es delirante
como que es primo hermano del olvido
si este llega; ¡no vengas a culparme!

Ramiro Ponce P.
Intensos y bellos sentimientos parta un certero poema de amor-desamor amigo Ramiro. Abrazote vuela. Paco.
 

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