Castillos en el aire

Giovanni Pietri

Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido


Tú ya has llegado al punto
en que te alzas,
con tu alucinada justicia,
sabes que debes
señalarme con el dedo
y acusarme sin dilaciones
de ser así,
un febril y terco sujeto
encasillado en mis errores,
escogiendo uno de ellos
y decidiendo que tan solo uno
de mis defectos cubra todo
lo demás,
despojado de virtudes,
y que soy absoluto
dechado de maldades,
un sexópata monotemático
empedernido
y aburrido.

Todo lo demás que brilla
en mi cobertura de alma
no interesa, solo importa
el reflejo de quien soy…
pero en tu propio espejo.

Yo soy solamente una pequeña
colorida y silenciosa roca,
y tú
imaginas que soy una montaña
de mil colores y texturas,
y todas esas cosas
no son más que los castillos
que armas en el aire
en torno a mi simpleza.

Cuando abras los ojos
y por fin veas lo que realmente
soy,
no me culpes si tu corazón
empieza a odiarme,
no te extrañe si tu alma
empieza a olvidarme.

 
Última edición:
Wow...sensible, sincero, impresionante querido amigo...
Un gusto leerte...te abrazo con todo mi cariño...
Nancy

Querida Nancy, otra vez, gracias, no había revisado las respuestas a este escrito y me alegra encontrar un comentario tuyo también aquí. Ciertamente la idea es advertir a la parte "contraria" en el amor, que tenga cuidado al construir un ideal en torno de algo que le es querido y visto con los cristales engañosos de las ilusiones basadas en el egoísmo.
muchas gracias otra vez, por leerme y darme un comentario.

abrazos

Giovanni
 
Tú ya has llegado al punto
en que te alzas,
con tu alucinada justicia,
sabes que debes
señalarme con el dedo
y acusarme sin dilaciones
de ser así,
un febril y terco sujeto
encasillado en mis errores,
escogiendo uno de ellos
y decidiendo que tan solo uno
de mis defectos cubra todo
lo demás,
despojado de virtudes,
y que soy absoluto
dechado de maldades,
un sexópata monotemático
empedernido
y aburrido.


Todo lo demás que brilla
en mi cobertura de alma
no interesa, solo importa
el reflejo de quien soy…
pero en tu propio espejo.


Yo soy solamente una pequeña
colorida y silenciosa roca,
y tú
imaginas que soy una montaña
de mil colores y texturas,
y todas esas cosas
no son más que los castillos
que armas en el aire
en torno a mi simpleza.


Cuando abras los ojos
y por fin veas lo que realmente
soy,
no me culpes si tu corazón
empieza a odiarme,
no te extrañe si tu alma
empieza a olvidarme.
como dice la canción de Fachelli "quiéreme tal como soy..." bello poema donde te identificas como tal y eso es un logro...

Por cierto me preguntabas porque tantos nombres, en mi firma está la respuesta....
saludos compatriota!!
 
como dice la canción de Fachelli "quiéreme tal como soy..." bello poema donde te identificas como tal y eso es un logro...

Por cierto me preguntabas porque tantos nombres, en mi firma está la respuesta....
saludos compatriota!!

Anthony, esa es la idea. ciertamente amigo.

Interesante saber lo de tus nombres y sobrenombres, interesante saberlo por unos versos.

Abrazos!
 

Tú ya has llegado al punto
en que te alzas,
con tu alucinada justicia,
sabes que debes
señalarme con el dedo
y acusarme sin dilaciones
de ser así,
un febril y terco sujeto
encasillado en mis errores,
escogiendo uno de ellos
y decidiendo que tan solo uno
de mis defectos cubra todo
lo demás,
despojado de virtudes,
y que soy absoluto
dechado de maldades,
un sexópata monotemático
empedernido
y aburrido.

Todo lo demás que brilla
en mi cobertura de alma
no interesa, solo importa
el reflejo de quien soy…
pero en tu propio espejo.

Yo soy solamente una pequeña
colorida y silenciosa roca,
y tú
imaginas que soy una montaña
de mil colores y texturas,
y todas esas cosas
no son más que los castillos
que armas en el aire
en torno a mi simpleza.

Cuando abras los ojos
y por fin veas lo que realmente
soy,
no me culpes si tu corazón
empieza a odiarme,
no te extrañe si tu alma
empieza a olvidarme.
Me gusta la simpleza de tus defectos y virtudes que te alza humanamente en este poema tan bien logrado en imágenes y mensaje. Un saludo cordial hoy día.
 

Tú ya has llegado al punto
en que te alzas,
con tu alucinada justicia,
sabes que debes
señalarme con el dedo
y acusarme sin dilaciones
de ser así,
un febril y terco sujeto
encasillado en mis errores,
escogiendo uno de ellos
y decidiendo que tan solo uno
de mis defectos cubra todo
lo demás,
despojado de virtudes,
y que soy absoluto
dechado de maldades,
un sexópata monotemático
empedernido
y aburrido.

Todo lo demás que brilla
en mi cobertura de alma
no interesa, solo importa
el reflejo de quien soy…
pero en tu propio espejo.

Yo soy solamente una pequeña
colorida y silenciosa roca,
y tú
imaginas que soy una montaña
de mil colores y texturas,
y todas esas cosas
no son más que los castillos
que armas en el aire
en torno a mi simpleza.

Cuando abras los ojos
y por fin veas lo que realmente
soy,
no me culpes si tu corazón
empieza a odiarme,
no te extrañe si tu alma
empieza a olvidarme.
Amamos a la persona que queremos ver, muchas veces la realidad de ella se difumina en nuestros sentimientos. Muy bello poema, me gusta como lo has escrito amigo Giovanni. Un abrazo. Paco.
 
Me gusta la simpleza de tus defectos y virtudes que te alza humanamente en este poema tan bien logrado en imágenes y mensaje. Un saludo cordial hoy día.

Nancy, amiga.

En verdad mucha gente se complica la vida idealizando a su pareja, la viste de virtudes que no posee y desea obtener así aquella imágen heroica, paternal o maternal o de cualquier índole que siempre ha deseado en el corazón; la vida se encarga después de demostrar que la realidad es una sola, y a veces muy dura.

Gracias siempre por tu compañía en mis letras.

abrazos

Giovanni
 
Amamos a la persona que queremos ver, muchas veces la realidad de ella se difumina en nuestros sentimientos. Muy bello poema, me gusta como lo has escrito amigo Giovanni. Un abrazo. Paco.

Cierto, Paco, y esas ilusiones son luego dolorosamente destruidas por la realidad, es parte del amor romántico, irreflexivo.

Gracias por leer y dejar un comentario como siempre.

un abrazo

Giovanni
 

Tú ya has llegado al punto
en que te alzas,
con tu alucinada justicia,
sabes que debes
señalarme con el dedo
y acusarme sin dilaciones
de ser así,
un febril y terco sujeto
encasillado en mis errores,
escogiendo uno de ellos
y decidiendo que tan solo uno
de mis defectos cubra todo
lo demás,
despojado de virtudes,
y que soy absoluto
dechado de maldades,
un sexópata monotemático
empedernido
y aburrido.

Todo lo demás que brilla
en mi cobertura de alma
no interesa, solo importa
el reflejo de quien soy…
pero en tu propio espejo.

Yo soy solamente una pequeña
colorida y silenciosa roca,
y tú
imaginas que soy una montaña
de mil colores y texturas,
y todas esas cosas
no son más que los castillos
que armas en el aire
en torno a mi simpleza.

Cuando abras los ojos
y por fin veas lo que realmente
soy,
no me culpes si tu corazón
empieza a odiarme,
no te extrañe si tu alma
empieza a olvidarme.
de pronto te preso la escalera que hice de humo, de algo serviría, grato leerte
 
Para complementar los castillos en el aire, una escalera de humo hace falta...

jajaja, gracias nuevamente, Marián.

abrazo
 

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