A la niña del cerro El sombrero-VI

Eban Catalán

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN
Muy buen poema donde con lindas metáforas y pinceladas poéticas plasmas tus sentimientos hacia la niña del cerro. Un abrazo amigo.
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN
Claridad de amor que es luz en ese portico
donde el alma va recogiendo instantes de
belleza que se dispersa, un remanso
ductil y lleno de imagenes que se reflejan.
beber esta obra es concordar con esa
plenitud de amor expresada.
felicidades. saludos siempre de luzyabsenta
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN
Magistral trabajo en donde dejas el amor con unas bellísimas imágenes y excelsas metáforas...Tu sentimiento se hizo una gran poesía Eban.
Recibe mis saludos cordiales y afectuoso abrazo.
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN

Una maravillosa obra amigo EBAN, muy bien trabajado son unas letras excelentes... enhorabuena. Saludos, que vaya todo muy bien.
 
Mr. Eban, para mì... es un experto creador de imagènes compuestas (por su doble sentido)
además impone deliciosas sinestesias y renovado surrealismo. De hecho, al poner el recuadro
primeramente (donde se ve una Luna en cuarto menguante y cierto paisaje) lo hace para des-
cribirlo a su manera como poeta. Y asì, superpone despuès una serie de situaciones romànti-
cas, que en realidad son el fruto de su viva imaginaciòn y de su capacidad para hilvanarlas con
mucha tècnica y estilo. Y claro, asì, encripta muy bien los contenidos racionales en cada línea
vèrsica y nos deslumbra. Ya quisiera yo, poder hacer algo semejante... pero al menos le puedo
decir que... "la niña del cerro Sombrer0- VI", es la Luna en su pleno proceso de ocultamien-
to ante una noche que se hace màs densa poco a poco. Muy bueno...

Lo saluda... El Gitano
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN


Magistral poesía, con sutileza hurgando en un cuerpo los delirios...Hermoso!!!!Mis saludos.
 
Soy un admirador de tu poesia como siempre me a encantado tu obra que aplaudo y felicito,un placer leerte y disfrutar de tus hermosos versos, un abrazo fraterno querido amigo, saludos poeta.
 
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A la niña del cerro Sombrero-VI


El agua mordía las rocas

y las voces como un crisol

palpitaban en el silencio.

El humus de la noche

esparcía el azul

a la luz de su ombligo;

se desgajaba la uva negra

en ciertos ojos enloquecidos

allí donde los peces bebían

la locura de sus caderas

mientras la aurora

flotaba en espesos panales.

Y en ese puerto yo amaba

sus oscuros cabellos

y con ternura de colibrí

adoraba la mirada prestada

del silencio cristalino.

Allí nos esparcíamos como cáncamos

y jugábamos en el horizonte

escociéndonos, despojándonos

en lustrales silencios,

del oleaje maduro

en un suspiro estallado.


EBAN
Muy bello poema, hermosas imágenes para un sensible contenido. Un abrazo amigo Eban. Paco.
 
Mr. Eban, para mì... es un experto creador de imagènes compuestas (por su doble sentido)
además impone deliciosas sinestesias y renovado surrealismo. De hecho, al poner el recuadro
primeramente (donde se ve una Luna en cuarto menguante y cierto paisaje) lo hace para des-
cribirlo a su manera como poeta. Y asì, superpone despuès una serie de situaciones romànti-
cas, que en realidad son el fruto de su viva imaginaciòn y de su capacidad para hilvanarlas con
mucha tècnica y estilo. Y claro, asì, encripta muy bien los contenidos racionales en cada línea
vèrsica y nos deslumbra. Ya quisiera yo, poder hacer algo semejante... pero al menos le puedo
decir que... "la niña del cerro Sombrer0- VI", es la Luna en su pleno proceso de ocultamien-
to ante una noche que se hace màs densa poco a poco. Muy bueno...

Lo saluda... El Gitano


Amigo, recibo con mucha humildad tus generosas y hermosas palabras.
Gracias por dejar tu sentir y tu valioso comentario.
Un abrazo.
Eban
 
¡Simplemente exquisito! Magníficos versos que con delicada sensualidad y romanticismo, pintan la historia del amor. Un placer disfrutar de su maravillosa poesía, Eban, reciba la más cordial felicitación y saludo
 

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