A la niña del cerro El sombrero-VII

Eban Catalán

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
il_340x270.1013305528_qvp1.jpg



A la niña del cerro El sombrero- VII



Mirándote en sosiego

como te mira la noche

descubrí los racimos

de tu risa


clavados en mi boca,

serpenteo y ovales

en que te quedas

con el rostro de abril

sobre mi cielo soñado.

Mujer infinita, pedazo ardiente

en mi lira eres una nota que regresa

con un bemol en la boca.

Desde allí me llamas, mujer de mi vida

y voy a tus brazos con signos de poeta

para dejar en tus poros

este jeme azulado

de titilante ambrosía.


EBAN

 
il_340x270.1013305528_qvp1.jpg



A la niña del cerro El sombrero- VII



Mirándote en sosiego

como te mira la noche

descubrí los racimos

de tu risa


clavados en mi boca,

serpenteo y ovales

en que te quedas

con el rostro de abril

sobre mi cielo soñado.

Mujer infinita, pedazo ardiente

en mi lira eres una nota que regresa

con un bemol en la boca.

Desde allí me llamas, mujer de mi vida

y voy a tus brazos con signos de poeta

para dejar en tus poros

este jeme azulado

de titilante ambrosía.


EBAN


¡Oh poeta EBAN! un poema para deleitarse y releer, divina niña que promueve tan bonitas inspiraciones.
Mi saludo para ti.
 
il_340x270.1013305528_qvp1.jpg



A la niña del cerro El sombrero- VII



Mirándote en sosiego

como te mira la noche

descubrí los racimos

de tu risa


clavados en mi boca,

serpenteo y ovales

en que te quedas

con el rostro de abril

sobre mi cielo soñado.

Mujer infinita, pedazo ardiente

en mi lira eres una nota que regresa

con un bemol en la boca.

Desde allí me llamas, mujer de mi vida

y voy a tus brazos con signos de poeta

para dejar en tus poros

este jeme azulado

de titilante ambrosía.


EBAN


Es un poema de un encanto melódico de plena dulzura... una exquisita obra con mucho esmero... un lujo y un placer acompañar tan bella poesía. Saludos amigo, que vaya todo muy bien.
 
il_340x270.1013305528_qvp1.jpg



A la niña del cerro El sombrero- VII



Mirándote en sosiego

como te mira la noche

descubrí los racimos

de tu risa


clavados en mi boca,

serpenteo y ovales

en que te quedas

con el rostro de abril

sobre mi cielo soñado.

Mujer infinita, pedazo ardiente

en mi lira eres una nota que regresa

con un bemol en la boca.

Desde allí me llamas, mujer de mi vida

y voy a tus brazos con signos de poeta

para dejar en tus poros

este jeme azulado

de titilante ambrosía.


EBAN

Muy bello poema, me ha gustado mucho amigo Eban. Un abrazo. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba