• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

No muy lejos: soliloquio ante un papel blanco

lesmo

Poeta veterano en el portal
Guarda el papel en blanco, no muy lejos,
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.
 
Última edición:
Guarda el papel en blanco no muy lejos
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.
Precioso poema de verso libre que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Guarda el papel en blanco no muy lejos
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.

Un soliloquio tremendamente soberbio y para mi gusto, cargado de razón. Tenemos que mirar más para aprender y abrir los oídos para saber escuchar, no hemos de tener prisa en esta vida pues el camino está lleno de sorpresas...ya habrá tiempo de coger el papel y empezar a escribir la primera palabra por muy amarillo que la hoja se ponga.
Un poema totalmente libre cargado de bellas y certeras palabras que tengo el gusto de aplaudirte amigo mío.
Recibe un fuerte y afectuoso abrazo estimado Salva.
 
Un soliloquio tremendamente soberbio y para mi gusto, cargado de razón. Tenemos que mirar más para aprender y abrir los oídos para saber escuchar, no hemos de tener prisa en esta vida pues el camino está lleno de sorpresas...ya habrá tiempo de coger el papel y empezar a escribir la primera palabra por muy amarillo que la hoja se ponga.
Un poema totalmente libre cargado de bellas y certeras palabras que tengo el gusto de aplaudirte amigo mío.
Recibe un fuerte y afectuoso abrazo estimado Salva.
Muchas gracias, mi querido Luis, estas letras son casi como una declaración de intenciones de alguien que pretende mejorar y dar lo mejor de sí. Siento este comentario como una muy valiosa compañía. Insisto en que te agradezco mucho tus amabilísimas palabras, amigo.
Te mando mi abrazo fraterno con todo mi afecto y admiración.
Salva.
 
Guarda el papel en blanco no muy lejos
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.
Estimado Salvador, su poesía hace que se curven las inspiraciones a una sola. Cuánta enseñanza y calidad humana hay en sus letras, cuanta sensibilidad y sobre todo: experiencia. Es todo un manual de vida que aplica para todas la personas escrito con sentimiento y una elegancia impresionante.
Ojalá pudiera escribir así de espectacular como lo hace usted.
Le envío un fortísimo abrazo con todo el respeto y la admiración que le tengo.
Darío.
 
Estimado Salvador, su poesía hace que se curven las inspiraciones a una sola. Cuánta enseñanza y calidad humana hay en sus letras, cuanta sensibilidad y sobre todo: experiencia. Es todo un manual de vida que aplica para todas la personas escrito con sentimiento y una elegancia impresionante.
Ojalá pudiera escribir así de espectacular como lo hace usted.
Le envío un fortísimo abrazo con todo el respeto y la admiración que le tengo.
Darío.
Mi muy estimado Darío, todos los comentarios de los queridos compañeros son muy importantes y ocupan un lugar también muy importante. El suyo es un comentario que llega de una sensibilidad muy especial. Yo le diré que de la poesía que he tenido la fortuna de leer salida de su mano podría decir todo lo que usted acaba de decirme a mí. Yo he disfrutado de su exquisita sensibilidad, de su técnica impecable, de su profunda inspiración y de su elegancia, ésta se ha puesto de manifiesto, una vez más, en este comentario. No le quepa duda que cuando leo su poesía lo hago esponjado y con afán de aprendizaje. Por todo ello y por este mensaje que me envía le estoy muy agradecido.
Le mando un abrazo desde el sentimiento de amistad y admiración.
Salvador.
 
Guarda el papel en blanco no muy lejos
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.

Has trabajado bien, amigo Salva. Has cuidado la forma como no podía ser de otra manera en ti. Te has asomado al mundo del verso libre desde la combinación de heptasílabos y endecasílabos. De ahí ese ritmo excepcional que tiene el poema. Además has querido terminar con un final que dé exelcitud al poema y creo que lo lograste.
He releído el poema unas cuántas veces, pues todo buen poema lo requiere. Yo pondría en el primer verso, "no muy lejos", entre comas o entre paréntesis. No sé que te parece a ti. Las asonancias tengo la impresión que las utilizaste adrede, (despacio, cansancio), (mujeres, vientres). Ya nos contarás. Un enorme abrazo, poeta. Felicidades, por continuar dando pasos hacia adelante, eres imparable.
 
Última edición:
Has trabajado bien, amigo Salva. Has cuidado la forma como no podía ser de otra manera en ti. Te has asomado al mundo del verso libre desde la combinación de heptasílabos y endecasílabos. De ahí ese ritmo excepcional que tiene el poema. Además has querido terminar con un final que dé exelcitud al poema y creo que lo lograste.
He releído el poema unas cuántas veces, pues todo buen poema lo requiere. Yo pondría en el primer verso, "no muy lejos", entre comas o entre paréntesis. No sé que te parece a ti. Las asonancias tengo la impresión que las utilizaste adrede, (despacio, cansancio), (mujeres, vientres). Ya nos contarás. Un enorme abrazo, poeta. Felicidades, por continuar dando pasos hacia adelante, eres imparable.
Pues sí, querido Luis, esas comas que propones proporcionan una pausa que le viene muy bien al verso. Las asonancias no fueron buscadas, me di cuenta de ellas y las dejé, no me sonaban mal. Compruebo que has analizado concienzudamente esta propuesta mía, lo cual es muy de tener en cuenta.
Cómo te agradezco que te acerques con tu delicada sensibilidad a estas letras mías, querido amigo, llegando a enriquecerlas con tus comentarios.
Te mando un gran abrazo.
Salva.
 
Guarda el papel en blanco, no muy lejos,
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.
Me haz dejado una ensenanza en el valor de observar el medio que nos rodea. Tal como lo hace el pintor en sus retratos, al mismo modo Lo hace quien escribe, diseñamos imágenes en un papel y la transmitimos. Esta lleno de verdad este poema. Un saludo cordial Salvador. Att.Cris
 
Me haz dejado una ensenanza en el valor de observar el medio que nos rodea. Tal como lo hace el pintor en sus retratos, al mismo modo Lo hace quien escribe, diseñamos imágenes en un papel y la transmitimos. Esta lleno de verdad este poema. Un saludo cordial Salvador. Att.Cris
Aunque en realidad estas letras no pretenden ser más que una conversación conmigo mismo, como digo en ellas, al publicarlas dejan de ser de mi propiedad. Si en algo te han servido, querido compañero, quedo muy satisfecho, pero sobre todo muy agradecido por tus amables palabras que viertes en este generoso comentario.
Te mando un saludo muy cordial junto con mi amistad.
Salvador.
 
Guarda el papel en blanco, no muy lejos,
y escucha los sonidos de la calle
y el aire entre las hojas;
tal vez la voz de un niño con su madre
te llene de ternura
o el cómplice silencio
de unos labios tan rojos como un ascua
te diga lo cercano de un amor.
No te vayas muy lejos
de los pasos ancianos que despacio
te enseñan la verdad de los cansancios
y observa lentamente a las mujeres
que llevan en sus vientres
la esperanza borrando su cintura.
Acércate con calma
al que viene cargado de tristeza
y míralo de frente y reconoce
la faz del sufrimiento.
No tengas ansiedad por las palabras
y observa la constancia del granito,
no tengas impaciencia por las hiedras.
No inventes los crepúsculos,
que sean tus auroras verdaderas
y aduéñate de todos sus colores.
Cuando veas el mar
espera la marea más propicia
o la enorme violencia borrascosa,
destructora y amable
con las profundidades.
No te vayas muy lejos
de los ojos que cuentan tus arrugas,
de aquellos que te llaman por tu nombre
y del hombre que siempre te acompaña.
No te vayas muy lejos
del papel que guardabas con cuidado
y quizá sudoroso, en soledad,
ya tendrás la palabra más hermosa,
más terrible y honesta,
la más justa y sencilla,
y tú desaparece
porque no la escribiste para ti.
Estimado amigo.
Gran placer deslizarme por tus poemas que cada vez escribes con más maestría.
Un gran abrazo

Alfonso
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba