epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
No olvides que mientras te alaban no estás en tu propio camino, si no en el de otro. (“Humano, demasiado humano”.)
(NIETZSCHE)
La poesía es profunda
y muy bello su lenguaje;
claro ha de ser el mensaje
porque nadie se confunda.
Si de opacidad se inunda
pierde todo su por qué.
Un vate con gran caché
va de su arte presumiendo.
Lo que expresa yo no entiendo
pero cómo escribe ¡che!.
Todos sus versares son
intensamente profundos,
galácticos, de otros mundos,
y no tienen parangón.
Aunque todo su blasón
lastrado es de petulancia,
para que quede constancia,
quiere, con tal proceder,
a lo suyo enaltecer
y del resto, la ignorancia.
Mas debido a su arrogancia
harta está la poesía
de sufrir pedantería
desde su más tierna infancia.
Él, con enorme jactancia,
nos muestra su poderío.
En su numen hay un lío
del que nunca se avergüenza.
Lo que en absurdo comienza
culminado es en hastío.
Su circunstancia analítica
mi poema ha provocado;
al darme por enterado
contesto a su dura crítica.
Cuan cicatera y raquítica
es su postura de hiel .
La crítica sin cuartel
mi verso estoico la espera.
Pesadumbre yo tuviera
si me lo aplaudiera él.
Si nos retiran la miel
nos resulta todo amargo
y espero que se haga cargo
de mi crítica hacia él.
¿Se le encogerá la piel
donde mis versos embroman?
Por la vereda ya asoman
de forma espectacular.
Ya solo cabe esperar
que donde las dan las toman.
Pero perdóname ¡Oh! dios
el delito cometido;
no haberte reconocido
marcó distancia entre nos.
Sabiduría sois vos
y yo asumo mi ignorancia.
Mi caja de resonancia
desafina en tus oídos.
¡Versos míos! ya perdidos
marcados por la distancia.
(NIETZSCHE)
La poesía es profunda
y muy bello su lenguaje;
claro ha de ser el mensaje
porque nadie se confunda.
Si de opacidad se inunda
pierde todo su por qué.
Un vate con gran caché
va de su arte presumiendo.
Lo que expresa yo no entiendo
pero cómo escribe ¡che!.
Todos sus versares son
intensamente profundos,
galácticos, de otros mundos,
y no tienen parangón.
Aunque todo su blasón
lastrado es de petulancia,
para que quede constancia,
quiere, con tal proceder,
a lo suyo enaltecer
y del resto, la ignorancia.
Mas debido a su arrogancia
harta está la poesía
de sufrir pedantería
desde su más tierna infancia.
Él, con enorme jactancia,
nos muestra su poderío.
En su numen hay un lío
del que nunca se avergüenza.
Lo que en absurdo comienza
culminado es en hastío.
Su circunstancia analítica
mi poema ha provocado;
al darme por enterado
contesto a su dura crítica.
Cuan cicatera y raquítica
es su postura de hiel .
La crítica sin cuartel
mi verso estoico la espera.
Pesadumbre yo tuviera
si me lo aplaudiera él.
Si nos retiran la miel
nos resulta todo amargo
y espero que se haga cargo
de mi crítica hacia él.
¿Se le encogerá la piel
donde mis versos embroman?
Por la vereda ya asoman
de forma espectacular.
Ya solo cabe esperar
que donde las dan las toman.
Pero perdóname ¡Oh! dios
el delito cometido;
no haberte reconocido
marcó distancia entre nos.
Sabiduría sois vos
y yo asumo mi ignorancia.
Mi caja de resonancia
desafina en tus oídos.
¡Versos míos! ya perdidos
marcados por la distancia.
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