Évano
Libre, sin dioses.
A veces te siento como manos de nieblas,
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.
Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.
Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.
Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
a veces cristales de sol en la mañana,
a veces lengua que sisea y lame
el resorte que todo lo estalla.
Cerradle la boca, no beban más besos
ese irritar de pájaros;
no sean inquietudes mis piernas,
ni mis ojos un puente de troncos
viendo temblar a las alas en la sombra
de un claro de luna en el último viento;
no haya más estallido que el bello
del silencio.
Poned mi espalda, demolida de besos,
bajo una montaña de mármol,
no sienta más dedos sin raíces,
no escuche más susurros su temblor,
no recorran más hormigas sus lenguas por ella,
no le oculten los pájaros más amaneceres.
Miente el amor, ahoga los días.
Siento las manos, son piedras las tuyas
de cristal como los dientes por donde
tu lengua surge y desangra y apunta
al resorte que todo lo estalla.
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